Mujeres Libres De Violencia

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Devocionales

Día 1: La violencia no física también es violencia


Hace un tiempo conversé con una jovencita que se había puesto de novia y estaba súper feliz porque él le decía que ella era su reina, su princesa y que la amaba hasta el infinito y más allá. Pero continuó diciendo: Lo que pasa es que con el tiempo empezamos a tener problemas. Él es sumamente celoso, obsesivo, y no me deja respirar. Me controla el celular, los horarios, y luego discutimos. Y aunque no me levanta la mano y me pega, se pone muy violento y me dice cosas muy feas. Luego llora, me pide perdón y me vuelve a decir que soy su princesa, su reina, que lo perdone, que no va a volver a pasar. Pero pasan las horas, los días, y vuelve a suceder. 


En una oportunidad viajé a una provincia de nuestro país, a un Congreso de mujeres, y cuando estaba hablando con la pastora del lugar me contó una historia asombrosa. Luego de varias reuniones en su iglesia notó la ausencia recurrente de una mujer que siempre concurría. Al día siguiente la llamó para ver cómo estaba y para preguntarle por qué no había estado yendo a la iglesia. La mujer le respondió: «Gracias por llamar, pastora. Estoy bien de salud, lo que ocurre que no puedo ir porque estoy en penitencia. Hice algo malo y mi marido no me permite salir a la calle ni ir a la iglesia». El problema no eres tú. No permitas que te saquen el valor que tiene tu vida, el valor de tus opiniones, de tus decisiones. La desvalorización puede matarte; literalmente, terminar con tu vida. Realmente deseo que si estás leyendo estas palabras y estás en ese riesgo, el Espíritu Santo te hable interiormente y puedas darte cuenta de que te encuentras en una situación de peligro y de que no puedes continuar así. La enfermedad de la desvalorización puede matarte física y psicológicamente porque hay mucho destrato y humillación que destruye tu identidad, tu viaje en esta vida. Pierdes el propósito y el rumbo, y ya no sabes dónde vas, quién eres ni qué tienes que hacer, lo cual te genera mucha inseguridad. Hay muchas relaciones inestables, producto de esta inestabilidad emocional: ya no sabes qué está bien y qué está mal. Surge un sentimiento de incompetencia; sientes que eres torpe, que las cosas que antes hacías bien, ahora te salen mal, y terminas creyendo que el problema eres tú.


 Pero como dice el Salmo 9, Dios no te abandonará porque en Él has confiado. Está atento a cada una de tus oraciones, te acompaña en cada momento de soledad, está con vos en todo momento y no te dejará sola ni te abandonará pasando por este momento tan difícil. Quiero alentarte a que sigas confiando en Dios, en que Él tiene cuidado de vos, de tu vida, de tu familia. Te aseguro que Él no deseó ni permitió en ningún momento que las cosas pasen de esta manera y que tengas que atravesar esta situación. Nada de lo que vives es un castigo, una condenación o una prueba de Dios. Él jamás te pondría en una situación como esta, pero sí sigue ahí con vos y tiene cuidado de tu vida. Hoy más que nunca aférrate a Él, a Su camino, a Su voz. No dejes de buscarlo porque en Él encontrarás las fuerzas.