Cómo Moisés Vio a Dios

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Devocionales

¿Dónde está Dios en medio de mi sufrimiento?


"Y el Señor dijo: Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos." Éxodo 3:7 (LBLA)


Los israelitas fueron esclavizados y maltratados por los egipcios durante cuatrocientos años. Cuatrocientos amargos años de dolor, angustia y vergüenza. Cuatrocientos años de preguntas: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué Dios nos ignora? ¿Por qué nos ha abandonado?


Y entonces Dios habla a Moisés desde una zarza ardiente. "(...) Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos" Éxodo 3:7 (LBLA). A pesar de todas sus dudas y temores, Dios había estado allí todo el tiempo. Había visto la miseria. Había oído el clamor. Se preocupó por el sufrimiento de su pueblo.


Debemos saber esto acerca de Dios. Él es el Dios que ve, el Dios que escucha y el Dios que se preocupa. Podemos identificarnos con el sufrimiento de los israelitas. En nuestras vidas, hay períodos de dolor, miedo y angustia. A veces, nosotros también nos preguntamos: ¿A Dios le importará? ¿Dios lo ve? ¿Me ha abandonado Dios?


Debemos volver a Éxodo 3 y leer de nuevo, que Dios es el Dios que ve nuestro dolor, el Dios que escucha nuestro grito y el Dios que se preocupa por nuestro sufrimiento. Así que no te rindas. Nunca te rindas. Dios está a tu lado. No entendemos sus demoras, pero él es Dios soberano, y no entendemos todos sus caminos. Puede que no entendamos, pero debemos saber que él está ahí mismo con nosotros. Él nos ve, nos oye y se preocupa.


Además, en el siguiente versículo, vemos que Dios rescata: "Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos" Éxodo 3:8 (LBLA). Ese es mi Dios. Ese es tu Dios. El Dios que todo lo ve, el Dios que escucha, el Dios que se preocupa y el Dios que rescata.