Ríe sin temor

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Devocionales

Ríe sin temor


La vida no es color de rosa, eso lo sabemos todos. Sin embargo, podemos vivir una vida llena de alegría. Podemos experimentar el gozo que proviene de Dios, ese que no escasea, ese que puede dejarse sentir, aun en los momentos difíciles.


La alegría no viene del corazón. La alegría viene de la razón. Tienes que decidir ser feliz. ¿Cómo es esto? Bueno, hay estudios que demuestran que la felicidad no es una emoción, sino una decisión.  Yo lo he comprobado cuando vivo los días consiente de lo que siento, digo, pienso y de lo que decido hacer con mi tiempo. Por ejemplo: si tuviste una mala noche y no pudiste dormir bien (por la razón que sea) esto hará que despiertes de “mal humor”. Bueno, este planteamiento de que la felicidad es una decisión, te invita a que vayas más allá de cómo te sientes y decidas tener un buen día, incluso aunque estés cansada. 


Sí, lo sé, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero la verdad es que tienes el poder de decidir ser feliz como estás y con lo que tienes.


En la Biblia hay un proverbio muy conocido (Proverbios 31) donde se habla de la mujer virtuosa, pero quiero enfocarme en el versículo 25 que dice en la versión NVI: “Está vestida de fortaleza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro”.


¡Que imagen más poderosa! Una mujer que a pesar de lo que pueda estar viviendo (ya que la realidad de cada una es diferente) está vestida de fortaleza y dignidad. 


Comencemos por definir estas dos palabras:


Fortaleza es la capacidad moral de una persona para resistir o sobrellevar sufrimientos o penalidades. En el cristianismo es una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad.


Dignidad es la cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden.


Además, este versículo enfatiza que la mujer se ríe sin temor al futuro. Wow! 


No tener temor significa que no está inquieta, ni angustiada; no trata de huír de aquello que la puede atemorizar. Yo la imagino confiada y segura. Creo que esa seguridad no viene por fuerza propia. Algo mayor que ella la mueve y estoy segura de que es Dios. Nuestro Padre celestial es quien nos lleva a caminar, aun con nuestros miedos e inseguridades. Su compañía nos hace fuertes, dignas y nos da la libertad para reír sin temor al futuro. 


¿Quieres caminar así? Entrega cada mañana tu vida a Dios. Lee su Palabra, te llenará de vida y podrás adquirir la sabiduría para ser feliz y reír sin temor al porvenir. Si tu vida está en sus manos, no hay por qué temer. Mujer, camina confiada, decide ser feliz y ríe sin temor a lo que vendrá.