El Gran "Yo Soy" Y Sus Promesas

Devocionales

 Querido amigo/a, la Biblia nos dice que, en los tiempos del Antiguo Testamento, hubo un hombre llamado Abraham quien vivía con su esposa Sara en la tierra de Harán, este era un buen hombre, prospero, con muchas ovejas y ganado, pero desafortunadamente no tenía hijos (Gen 11-15).


Un día, Dios vino a Abraham y le dijo: "Abraham, quiero que empaques todas tus cosas y te vayas de casa. Quiero que vayas a la tierra que te daré. Prometo que te bendeciré y haré que tu familia sea grandiosa. Yo estaré contigo en todo lo que hagas y gracias a ti todas las familias de la tierra serán bendecidas."


¡Wow esto es algo fenomenal! El Creador del universo, decidió intervenir en la vida de una persona cómo tú y como yo, “Común y corriente” y hablarle a través de promesas. La promesa de Dios para Abraham incluía dejar la comodidad de vivir con la parentela y el lugar que conocían e ir a un lugar desconocido por ellos hasta ese momento, pero sobre todo tendrían que confiar en Dios que los guiaría hasta el cumplimiento de la promesa, lo cual indicaba seguir sus instrucciones sin vacilación.


Querido amigo/a, confiar en Dios no es cosa de una sola vez. En oportunidades nos pasa que confiamos en Dios para nuestra salvación, pero no en las decisiones que debemos tomar para el futuro. Al ver la historia de Abraham, a sus setenta y cinco años, decidió creer y confiar en Dios, hasta el punto de que empacó sus enseres y se mudó a la tierra de Canaán en compañía de su esposa y su sobrino, a quien pienso, amaba como a un hijo.


Aunque las promesas de Dios son preciosas, maravillosas y tienen un valor eterno, no se dan sin un plan que implique fe y acción de nuestra parte. La Biblia contiene muchas promesas, las cuales Dios usa una y otra vez de forma personal para bendecirnos y para que retengamos en medio de los tiempos actuales, sin vacilar, la confesión de nuestra fe, porque fiel es el que ha prometido: “Siempre ayudarnos, fortalecernos y sostenernos.”


Es por esto que creo, que hay dos formas de enfrentar los días que nos quedan de este año y proyectar el venidero.


Primero, aferrándonos a las promesas de Dios, a través de ellas, Él nos deja conocer su naturaleza y su carácter. Lo que Dios tiene preparado para ti querido amigo/a, siempre se alineará con su palabra, su carácter y su naturaleza, obrar fuera de esta ecuación es no tomar en cuenta a Dios y vivir bajo nuestra propia opinión o por nuestra cuenta.


Segundo, teniendo una visión de Reino, pues ¿Qué podría ser peor que la ceguera?: "¡Tener la vista y no tener visión!" Que no es otra cosa que evaluar nuestra vida, nuestro futuro y nuestro quehacer cotidiano a través de la palabra de Dios. Alinear nuestras motivaciones, pensamientos y acciones con lo que sabemos que Dios espera de nosotros. 


Sin duda alguna, Dios conoce nuestra condición, nuestra aflicción, preocupación y carga, como también conoce nuestros triunfos, por lo que estamos pasando y hemos vivido este año. Él conoce nuestra necesidad; pero aún en medio de todo esto, nos pide que confiemos en Él, que nos apoyemos en Él y no en nuestros planes, capacidad o estrategia.


Recuerda, no hay mejor forma de honrar y bendecir a Dios, que glorificarlo a través de nuestra confianza en Él para nuestro futuro.


"Hace mucho tiempo se me apareció el SEÑOR y me dijo: "Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad.""

(Jeremías 31:3).