Mirando Hacia Arriba, Cuando La Vida Se Viene Abajo

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Devocionales

Una Meta Final

La vida en un mundo caído puede ser devastadora. Hay momentos en donde todo parece andar bien y de repente la tragedia, el dolor y el sufrimiento tocan a la puerta para sacudir el piso de nuestra vida. En ese momento, la realidad cobra un sentido diferente y decimos: "no puede ser posible que esto me esté pasando a mí."

Y los creyentes no somos la excepción. No estamos exentos de pasar por situaciones difíciles en medio de este mundo caído.

Este plan puede ayudarle a tomar conciencia de esta realidad, porque hay situaciones en donde nos parece que tanto la vida como Dios mismo, nos han dado la espalda.

Hay un personaje en la Biblia que rehusó hundirse en las aguas turbulentas de la vida: el apóstol Pablo. La vida de este hombre de Dios era de un continuo riesgo de muerte. Sin embargo, en medio de todos sus sufrimientos aprendió a mirar hacia arriba cuando la vida parecía venírsele abajo. Y mi fe es que usted también yo lo logre.

En los pasajes bíblicos de 2 Corintios 4:7-18 y 5:1-10, leemos sobre uno de los viajes más difíciles del apóstol. Pablo había batallado con los no creyentes, su salud estaba deteriorándose y estaba envejeciendo. Por eso podemos leer su expresión: “por fuera nos vamos desgastando” (v.16). Como si fuera poco, iba camino a Jerusalén en donde, según Hechos 21, le esperaban más sufrimientos. Sin embargo, Pablo abre con unas palabras que nos dejan impresionados: "Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos". (2 Corintios 4:1 RV60)

En realidad, esta palabra en griego es adsumeó, que implica desanimarse. O sea, lo que realmente dijo fue: “¡No nos desanimamos!”

En el buen español desánimo, es estar sin fuerzas para seguir adelante o estar abatido. Es como una idea fija que se apodera de todo nuestro ser y nos paraliza por completo.

El año 2020 fue uno de mucho impacto que desanimó a muchos, y el 2021 ya parece que ha llegado con nubes grises. No hay nada más agotador que la lucha contra el desánimo. El desánimo desarma al más valiente, opaca al más optimista; es el sedante que adormece al pueblo del Señor para no avanzar. La única manera de superarlo es manteniendo el enfoque correcto. Con su ejemplo, Pablo nos da algunos consejos para que podamos mantenernos MIRANDO HACIA ARRIBA, CUANDO LA VIDA SE VIENE ABAJO.

1. Escoge la meta final de tu vida 

"Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2 Corintios 4:17-18 RV60).

Pablo no niega los sufrimientos ni los disfraza como lo hace el mundo; más bien, los reconoce y habla de ellos abiertamente a fin de ayudarnos a ajustar nuestro enfoque cuando la vida se viene abajo. Pablo tenía su mirada puesta en “una gloria eterna”.

Eso no significa que dejemos a un lado metas dignas de alcanzar en esta vida. Lo que significa es que toda meta personal, familiar, profesional, etc. debe estar basada en la meta final de nuestra vida como creyentes: la eternidad. O sea, ninguna de nuestras metas debería separarnos o alejarnos de lo que es nuestra meta final espiritual.

¿Cuál es la meta final de su vida? A menudo, nuestras metas no tienen un fin espiritual, sino que están más ligadas a este mundo y a nuestro propio beneficio.

Pablo decía... "las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.

Si lo que estás haciendo hoy no te conduce a la gloria eterna, entonces es tiempo de cambiar no solo tu enfoque, sino tu meta.