El poder de la compasión

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Día 1: El poder de la compasión


En el Antiguo Testamento se utiliza la palabra «compasión» (en hebreo, rachán), que significa «útero». El término «compasión» tiene la misma raíz que la palabra «útero». ¿Acaso Dios dejará de compadecerse? Ese Dios que nos concibió en el vientre, en el útero, ¿se olvidará de usted y de mí?


La compasión no nace en las estrategias, aunque sin lugar a dudas contamos con libros, prédicas y enseñanzas que nos ayudan a conocer más sobre el tema. Cada uno de estos elementos se transforma en manuales de procedimientos, pero nos equivocaríamos en pensar que se limita solo a eso. Puedo contar con todos los elementos técnicos y teóricos de última generación, pero si no tengo un corazón compasivo, no tengo nada. Los hijos naturales nacen del vientre, del útero. Los hijos espirituales nacen de la compasión.  


Tenemos medios maravillosos para llevar la gente a Cristo, cruzadas, eventos, actividades en las células; mas sin compasión por las almas, nada sucederá. El poder de la compasión es el que desata el amor que contiene a la persona que acaba de nacer a una nueva vida. Las almas nacen de la compasión que está dentro de usted. Esa compasión será lo que para la mujer es el útero. Si la mujer no tiene útero, no puede engendrar, no se puede reproducir. Si el creyente no tiene compasión, tampoco podrá retener las almas. No estamos hablando de miembros ni de asistentes: me refiero a hijos espirituales.