Mejores decisiones, menos remordimientos

Devocional

Nuestros corazones son engañosos. Hasta pueden ser peligrosos. Esta es la razón por la que algunas veces podemos estar tan convencidos y otras veces podemos ser tan convincentes. No solo nos mentimos a nosotros mismos, nos autoengañamos también.


Es posible vigilar nuestros corazones engañosos. Aquí hay tres consejos.


Para empezar, admítelo


Entre más pronto abraces esta incómoda e inquietante realidad, más rápido podrás desarrollar y mantener una sospecha saludable. Más abierto estarás a la información y consejos que cuestionarán la dirección en la que te está llevando tu corazón. Más cuidadoso serás cuando ese vendedor interno comience a quererte vender sus ideas. Y más fácil será reconocer que lo que estás tentado a justificar es simplemente una mentira.


Segundo, pregunta.


Haz la siguiente pregunta: ¿Estoy siendo honesto conmigo mismo… realmente?


Ten una conversación a corazón abierto contigo mismo. Hazlo en el espejo. Mírate a los ojos. En serio, párate en frente del espejo y pregúntate en voz alta… y utiliza tu nombre. “Andy, ¿estás siendo honesto contigo mismo… realmente?” Y después, responde con la verdad… aunque no tengas intenciones de hacer algo al respecto.


Mereces y necesitas saber la verdad. Aún si el saber te señala una dirección que no planeas seguir. No te hará daño saber. Necesitas ser honesto contigo mismo… realmente.


Tercero, ten curiosidad.


Cuando vamos más allá de nuestra incomodidad y nos volvemos curiosos del por qué sentimos lo que estamos sintiendo, por qué estamos tan determinados en hacer lo que estamos obstinados en hacer, llegamos a la verdad.


Pero la mayoría de las personas no hacen eso.


No seas como la mayoría de las personas.


Ten curiosidad. La curiosidad te mantendrá enfocado en las fronteras de tu ignorancia. Es ahí donde aprendemos. Es ahí donde ganamos entendimiento. Es donde podemos ver nuestros prejuicios y nuestra manera tan cerrada de ver las cosas. Si tiene que ser incómodo, que sea incómodo. Si estás tentado a regresar a lo que siempre has conocido, ten en cuenta que es el temor hablándote. Es la inseguridad hablándote. Aprenderás muy poco de cualquiera de ellos. Entonces voltéate de nuevo y ten curiosidad. Si lo haces, aprenderás algo. Como mínimo, aprenderás algo acerca de ti mismo.