Fieles a la voluntad de Dios

Devocionales

Hacer tu voluntad Señor, me ha agradado


Tomemos la responsabilidad de desarrollar con inteligencia espiritual, las destrezas y habilidades que se nos entregaron, para llevar a cabo la tarea que Dios nos ha confiado. Que el Espíritu Santo nos haga ser entendidos en los tiempos actuales, para discernir los desafíos y enfrentar los retos, para que podamos, ante este sistema de iniquidad que está enquistado en la mente y el corazón de los hijos de las tinieblas, hacerles ver que están ajenos a los diseños y planes de Dios, y cómo Él se ha propuesto en Cristo, y por medio de su cuerpo, hacer conocer su soberanía y su gracia en todo, a todas las generaciones.


Que el Señor nos ayude por medio de su sabiduría, a capitalizar las oportunidades que se nos presentan, para que juntos podamos, en un concurso de fuerzas y apoyo en el Espíritu, llevar a cabo los planes que Dios ha preparado de antemano en su propósito eterno. Así, sus hijos podremos ser como David, fieles a la voluntad de Dios, quien sirvió a su propia generación porque entendió lo que Dios le había asignado para su tiempo. 


Esa es la manifestación que tienen los hombres a los que Dios escoge. Él los elige y hace que, por su asignación, trasciendan, y por su sentido de propósito, se eternicen. Comprendamos lo que en su voluntad, Dios nos ha confiado, y como dijo Pablo debemos «aprovechar bien el tiempo», para que seamos una generación que actúe como herramienta redentora. Que podamos enfrentar los tiempos y las acciones que, en su potestad y gracia soberana, Dios anticipó para que andemos en ello, ¡aprovechando bien el tiempo!


Es cierto que los días son malos, pero ¡para los hijos del mal! Para los hijos de Dios todos los días son de la buena y agradable voluntad del Padre, porque vivimos en este año agradable, el cual Cristo fijó, para que nuestros días se sumerjan en todo lo bueno que viene de parte de Él, en su perfecta voluntad. Por eso Pablo advierte acerca de andar de forma irresponsable e insensata, y nos pide ser entendidos de cuál es la voluntad del Señor, donde sus designios se establecen, donde se declara su propósito y se entienden sus planes. Allí podemos ser bautizados en ese compromiso que asumió el hijo de Dios. ¡Oh Dios mío, el hacer tu voluntad me ha agradado! Para eso estamos aquí, para entender y hacer la voluntad de Aquel que nos ha escogido.