Esperando La Promesa

Devocionales

La Promesa


Probablemente elegiste este plan porque su título captó tu atención. Y eso ha de ser porque debes estar en espera de algo departe de Dios. Es difícil esperar en el Señor cuando entendemos que nuestras necesidades son apremiantes y por lo cual pensamos que la respuesta de Dios a nuestra vida debería ser más rápida. El Señor nos enseña en su palabra, que nunca llega tarde, nunca fuera de tiempo, siempre en el momento preciso y perfecto. Y el verso de 2 Corintios 1:20 nos dice aún más; todo lo que Él ha prometido, lo cumplirá. 


...porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.


Jesús era la promesa esperada por el pueblo de Israel; pero tanto la espera como su llegada, nos enseñan también a esperar y recibir nuestras propias promesas.


Observemos a través de las Escrituras y basado en la promesa del Niño Jesús, como es posible ver hoy nuestras propias promesas cumplidas, aun cuando parezca que se tardan.


Isaías profetizó sobre la llegada del Niño…


Isaías 9:6 "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz."


Hoy muchos desean ser profetas y de hecho aún Pablo nos aconseja anhelar los mejores dones; pero muy pocos analizan lo difícil que debió haber sido para estos profetas hablar de Alguien a quien nunca llegaron ver. Aún más cuando de forma muy clara la Escritura nos dice, que sabemos si la profecía vino realmente de Dios, cuando se cumple.


Ellos simplemente escucharon la noticia de esta gran promesa y les era pertinente creer a ella, aunque parecía que tardaría.


Cuando voy a tocar el tema de promesa, me gusta de alguna manera ir al pasaje de Hebreos 6:13 porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor juró por sí mismo.


Con regularidad los seres humanos suelen usar el juramento como un modo de certificar a otra persona que lo que dicen es cierto. Y con demasiada frecuencia, también exponen sus juramentos por alguien mayor; o sea, por alguien de mayor edad o alguien de mayor autoridad. Expresiones como las siguiente se escuchan: "Te lo juro por mi madre" o "te lo juro por mi padre", "que se levante mi abuela de la tumba si estoy mintiendo." Y al escucharlas, el oyente responde con un, "te creo."


Analicemos entonces lo siguiente; cuando Dios hizo la promesa a Abraham no pudiendo jurar por uno mayor que Él, juró por sí mismo. Es como decir que Dios estando en su trono dijo: "No tengo padre, no tengo madre, no tengo abuelo, ni abuela; simplemente no hay nadie mayor que Yo. Por lo cual, te lo juro por mí mismo, que te cumplo lo que te estoy prometiendo." ¿Cuál debe ser nuestra respuesta ante tal juramento?   ̅ "Te creo."


Hoy determínate a creer en lo que sea que Dios te haya prometido, aunque parezca que se está tardando. Esa promesa es un juramento y un juramento hecho por Él mismo; por lo cual es imposible que mienta.