No Me Detendré

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Devocionales

Hemos estado en una temporada que nos ha obligado a reducir la velocidad en casi todos los aspectos de la vida. Hemos reducido el ritmo de nuestras vidas debido a la pandemia global, y eso ha incluido nuestro ritmo de trabajo, nuestro ritmo físico y nuestro ritmo social. Como cristianos y seguidores de Jesús, tenemos la gran ventaja de no dejar que las circunstancias frenen nuestro ritmo espiritual. Nuestro crecimiento está directamente relacionado con nuestra relación con el Espíritu Santo. Aunque nuestra naturaleza humana es ir más despacio cuando todos los demás lo hacen, el mundo no debería estar dictando cómo respondemos y crecemos en esta época. Si no podemos crecer, no podemos mostrar el amor de Dios.


Preguntas:


1. ¿He reducido la velocidad de mi fe?¿En mi crecimiento personal?