Grandes Héroes De La Fe: Josué

Devocional

 Segundas oportunidades


Recuerdo que cuando era adolescente uno de los tiempos más esperados para mí era la Semana Santa, pues transmitían en los canales locales de televisión una maravillosa miniserie llamada “Los grandes héroes de la Biblia”, de lejos, la mejor de todas, en la que recrearon muchas de las historias más famosas y espirituales del Antiguo Testamento.


Una de mis historias y personaje favorito es la de Josué, una historia de acción y suspenso en donde un hombre encuentra en su fe la motivación correcta para avanzar hacia el cumplimiento de las promesas de Dios, en medio de limitaciones, dificultades, dudas y el temor propio de adentrarse hacia lo desconocido.


Esta maravillosa historia se da en el marco de la entrada de Israel, el pueblo de Dios, a Canaán como cumplimiento de la promesa divina. Una historia de valor, coraje y determinación al avanzar hacia un territorio extremadamente peligroso, políticamente dividido, con diferentes culturas y credos, donde reinaba la ilegalidad, la injusticia social, la corrupción y el culto a fuerzas, dioses y diosas místicas por todo el territorio.


Queridos, Josué nos recuerda que Dios a menudo nos ofrece una segunda oportunidad a nuestros fracasos por falta de fe. La vida en oportunidades nos confronta con un gran desafío, una gran prueba o tentación y justo en estos momentos Dios espera que apelemos a nuestra dependencia y confianza en Él con tal devoción que podamos buscar y esperar en Dios, una salida, una solución o el cumplimiento de una de sus promesas en su tiempo, para enfrentar los diferentes desafíos que nos plantea la vida.


Los israelitas aprendieron la lección luego de perder 40 años de su valiosa vida en el desierto, luego de experimentar un fracaso en la fe, debido a la incredulidad y su falta de confianza en Dios.


Entrar a Canaán representaba para Josué y los Israelitas “Por fin”, el comienzo del cumplimiento de la promesa, el tiempo anhelado de victoria, bendición y reposo después de un largo peregrinaje. Para el creyente de hoy describe el caminar espiritual de dependencia, promesa, espera, bendición, victoria y reposo que son nuestros en Jesucristo.


La realidad es que en la lógica de Dios el desierto nunca es el destino permanente para quienes hemos creído en Él. Al igual que con Israel Dios nos llama a una dependencia y confianza continua en Él, a pesar de las difíciles circunstancias que puedan rodear nuestras vidas en algún momento, con el fin de ver su voluntad cumplida, no la nuestra.


Queridos amigos, descubriremos en esta serie de devocionales que los resultados fueron diferentes la segunda vez y que aún hay lecciones valiosas para nuestra vida en nuestros fracasos, pues Dios los usa para depurarnos, purificarnos y prepararnos para el futuro.


Israel nos da testimonio de esto, pues su largo viaje por el desierto, luego de la liberación de la esclavitud en Egipto, fue un tiempo de depuración, cambio, preparación, madurez y dependencia en Dios para el goce de Canaán. En nuestro viaje de fe, Canaán representa nuestra transición de la esclavitud del pecado a la introducción de la vida abundante, gracias a la obra de Jesús a favor nuestro.


Recuerden, para Dios nadie es irrecuperable en Él, toda su creación incluyéndote a ti y a mí, fuimos diseñados con un propósito y Él lo cumplirá.

“Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús”. (Fil.1:6).