Los tres corazones

Día 4 de 4 • Ver la lectura de hoy

Devocional

  


El corazón de dar (Lucas 10:33-35 TLA)


El tercer corazón es el que va a mostrar la vida de un Samaritano, el que da el ejemplo de cómo dar sin interesarle recibir alguna recompensa, sino simplemente ver en la otra persona a Dios mismo, que nos da la oportunidad de mostrarle cuánto lo amamos. Como en el caso del samaritano, tal vez quienes no van a una iglesia como la nuestra nos enseñan ejemplos prácticos de cómo amar sin esperar nada a cambio. Por eso, elegí una historia de una mujer que me conmovió hace años a la que nosotros llamaríamos Samaritana.


“…Una mujer decidió servir a Dios y, debido a su creencia, se internó en un convento, donde pensó servirle hasta su muerte. Pero un día, al salir del convento, vio a un hombre leproso pedirle ayuda, comida y agua. Cuando lo vio, algo conmovió su corazón y nunca más volvió a ser la misma; había encontrado el propósito en su vida. Por lo tanto, le pidió permiso a su madre superiora para dedicarse a servir fuera del convento, pero recibió una negativa debido a que ese tipo de monjas solo sirve dentro del convento. Esta mujer insistió hasta que llegó a las máximas autoridades de su credo y fue autorizada para servir a los más necesitados de esa nación. Estoy seguro de que la mayoría de ustedes han oído hablar de la Madre Teresa de Calcuta, fundadora de la orden “Misioneras de la Caridad”. No es conocida por sus libros, discursos o mega iglesias, sino reconocida por las obras que hizo…”.


Un samaritano representaba para los judíos un enemigo. Sin embargo, fue el único que comprometió su tiempo, su vida y, aun, su dinero por un desconocido. 


Aunque es muy triste, alguno de los tres corazones dirigirá tus acciones, y deberás elegir el corazón con el que vivirás los próximos años de tu vida. Tal vez, elijas tener una linda familia, ser un buen padre y un buen cristiano, pero tu corazón egoísta todavía no te dejará ver al prójimo, y solo será una carga cada vez que leas un artículo o alguien te hable de dar al otro sin importar recibir nada de parte de Dios. El secreto de la felicidad es diseñar nuestra vida y nuestras acciones al servicio de los demás.


La persona más rica del mundo no es la que mas tiene más, sino la que más da, porque aprendió el secreto de la multiplicación en Dios.


Hoy tienes la posibilidad de ver, en tu prójimo, a Dios mismo, y descubrir que no hay amor mas grande hacia Dios que amar a tu prójimo.