NO TE OLVIDES

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Devocionales

 RECORDANDO QUE DIOS ES CONFIABLE


Uno de los más grandes enemigos de nuestra esperanza es olvidarnos de que Dios es confiable.


Cuando Josué tuvo que tomar las riendas del pueblo de Israel al morir Moisés, 


Dios le dijo: Recuerdas estos últimos 40 años en el desierto bajo el liderazgo de Moisés; cuando tuvieron hambre, les di de comer, cuando tuvieron sed, les di de beber, cuando tuvieron miedo, los protegí; envié mi ángel para que los guiara de día y de noche. ¿Lo recuerdas Josué?


“Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré” (Josué 1:5 - NVI).


Confiamos en sus promesas porque una y otra vez nos ha demostrado que podemos confiar en Él; que sus promesas son firmes.


Siempre es una gran inspiración la vida del Rey David. Él había comprobado que Dios cumplía sus promesas, y recordando aquellas promesas cumplidas se proyectaba al futuro y decía: “¿de quién temeré? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron” (Salmos 27:1-2 - RVR).


El Dios que te rescató ayer, te rescatará hoy. Recuerda, y entonces podrás decir también junto a David: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4 - RVR)


En días difíciles o en tiempos de angustia, debemos recordar que aunque todo a nuestro alrededor nos presione para vivir en una incertidumbre constante, Dios permanece inmutable, y sus promesas son firmes y se cumplirán en nuestra vida en el tiempo perfecto de Dios. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre” (Hebreos 13:8 - NTV). ¡Este es un enorme consuelo!


Hace unos años viajamos con mi esposa Wendy y nuestros tres hijos a Jamaica a pasar las fiestas con parte de la familia.


Ese martes por la noche llovía torrencialmente sobre el aeropuerto internacional Norman Manley de la ciudad de Kingston, Jamaica.


Cuando el vuelo 331 de American Airlines tocó tierra se deslizó y salió de la pista mientras intentaba aterrizar, solo se detuvo al borde del mar Caribe. Mi cabeza golpeó el asiento frente a mí. Las luces se apagaron y los paneles del techo comenzaron a caer sobre nosotros, todo se llenó de un fuerte el olor a combustible


El avión se partió literalmente en tres partes. Cuando el aparato se detuvo, mi esposa y yo tomamos a nuestros hijos, buscamos una grieta en la nave y salimos a la playa en medio de la noche, los gritos y la lluvia. ¡Estábamos vivos! Con solo unos pocos golpes y mucho susto.


Ese martes recordé la promesa: “...yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré” (Josué 1:5 - NVI).


Sí, se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa.


“Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa” (Hebreos 10:23 – NTV).


Andrés Palau