No me avergonzaré

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Devocional

Todos conocemos quién es el apóstol Pablo y cómo Dios lo usó de manera poderosa para proclamar el evangelio. La mayoría del nuevo testamento y registro de la iglesia primitiva es gracias a este gran hombre de Dios. Cualquiera pudiera decir que su vida fue dedicada al servicio del Señor desde su niñez o que la historia de su vida no contiene mancha alguna, pero quienes hemos leído la Biblia sabemos que eso no fue así. Pablo era el hombre menos indicado, según muchos, para dirigir la iglesia. Sin embargo, a Dios le plació en su misericordia, escogerlo, transformarlo y usarlo para su gloria. La declaración de este texto no es una teoría, sino la expresión de gratitud de alguien que sabía que solo el poder del evangelio lo pudo transformar. Pablo vivió apasionado por la iglesia y por el perdido porque estaba agradecido y convencido del poder transformador de Jesucristo. Así como el apóstol Pablo, todos tenemos una historia, algún lugar de donde Dios nos sacó y nos transformó por medio del mensaje del evangelio. Jamás permitas que el pasado, el enemigo o los demás te descalifiquen o te impidan servir al Señor. Lo que Dios ha hecho con tu vida, ciertamente, lo hará con los demás, pero necesitas estar dispuesto a proclamar el evangelio. Nunca te avergüences de tu historia porque es el mensaje más poderoso que otros oirán y verán. Si estás agradecido(a) por lo que Dios ha hecho en tu vida, entonces, únete al ejército que proclama «No me avergonzaré».