[Serie Certeza en la incertidumbre] Certeza en la incertidumbre

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Devocionales

Jesús es mi Roca


En la vida, todos pasamos por momentos en los que todo lo que nos rodea no tiene sentido. Parece como si algo no estuviera bien. Muy dentro de nosotros, de alguna manera, sabemos que las cosas no deberían ser así. Las situaciones dolorosas y estresantes nos abren los ojos a la realidad de la incertidumbre.


Creemos que la mayoría de las cosas que rodean o componen nuestras vidas son ciertas. Sin embargo, cuando nuestras certezas son sacudidas, de alguna manera, nos vemos obligados a examinar nuestras vidas y reubicar nuestra fe y confianza en la única persona en todo el universo que nunca será sacudida: Dios, la Roca de nuestra salvación.


En medio de la pandemia del corona virus, nos enfrentamos a lo impensable. Las escuelas, universidades, empresas e iglesias están cerradas. La gente tiene miedo y, algunos días, todo lo que oímos es el sonido de las ambulancias que llevan a la gente al hospital. Un enemigo invisible, Covid-19, está cobrando vidas, destruyendo la economía y cambiando el mundo tal como lo conocemos. La amenaza es real y está lanzando al mundo entero al caos.


¿Qué es lo que está siendo sacudido en tu vida? ¿Es tu salud? ¿Tu cuenta bancaria? ¿Tus ahorros? ¿Tu trabajo o tu carrera? La verdad es que todas esas cosas que solíamos considerar ciertas, ahora, están siendo expuestas como son y siempre han sido: inciertas.


Es en estos momentos surreales cuando nos vemos obligados a tomar una decisión. ¿A quién vamos a llamar en medio de nuestra angustia? ¿Quién escuchará nuestro llanto? El rey David conocía muy bien la respuesta a estas preguntas. Cuando "ligaduras de muerte" y "ligaduras del Seol" lo rodearon, invocó al Señor. Cuando "le tendieron lazos de muerte", en su angustia, clamó a Dios (Salmos 18:4-6).


En medio de la incertidumbre, el Señor era la certeza de David. ¿A quién llamarás en medio de tu angustia? ¿Quién escuchará tus gritos? Conoces la respuesta al igual que el rey David. Deshazte de la incertidumbre y crece en fe. Los tiempos de incertidumbre demandan fe. La fe crece cuando es probada; por lo tanto, ¡prepárate para pelear la buena batalla de la fe!


Declara


El Señor es mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. El Señor es mi Dios, mi fuerza, en Quien confío. En estos tiempos inciertos tomo una decisión, confiaré en Jesús, la única certeza real en mi vida.