Cuarentena y Preocupación

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Devocionales

La mayoría de nosotros en algún momento hemos cortado la maleza que crece en nuestras jardineras o pequeñas huertas en casa, y sin duda recordamos que de nada sirve arrancar la maleza si dejamos la raíz porque pronto volverá a crecer y con más fuerza.


Pasa lo mismo con algunos síntomas emocionales o físicos que si no se tratan a tiempo de forma adecuada y con acompañamiento de profesionales de la salud, pueden desencadenar o terminar en algo crónico. Porque lo que nos afecta de forma emocional en algún momento nos afectará también de forma física.


La preocupación, al igual que un virus, no tiene límites. El pobre se preocupa porque no tiene lo suficiente para vivir y el rico se preocupa por conservar lo que tiene. La preocupación divide los sentimientos, lo que indica que las emociones carecen de estabilidad. La preocupación divide nuestra capacidad para comprender las cosas de forma correcta; por lo tanto, las convicciones se vuelven superficiales y variables.


¿Entonces, cómo podemos lidiar con la preocupación en tiempos de cuarentena? Bueno, miremos a Jesús, quien constantemente estuvo bajo presión, rara vez gozó de privacidad e incluso las escrituras aseguran que no contaba con un lugar fijo donde vivir. Nadie fue tan mal interpretado, criticado y ridiculizado como Él, pero siempre sin importar la situación manifestaba una tranquilidad que le permitió lidiar con el estrés y la preocupación.


Queremos animarte a entender e incorporar algunos principios que compartiremos en este plan de lectura. Son principios que hemos extraído de la Biblia que sin duda te ayudarán a lidiar con la preocupación y te servirán para gozar de más tranquilidad en tiempos de cuarentena.