[Serie Todo lo que necesitas] Para quienes están sedientos

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Devocionales

Sed sobrenatural


Las criaturas no nacen con deseos a menos que exista satisfacción de esos deseos. Un bebé siente hambre: bueno, existe el alimento. Un patito quiere nadar: bueno, existe el agua. Los hombres sienten deseo sexual: bueno, existe el sexo. Si encuentro en mí un deseo que ninguna experiencia en este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fui creado para otro mundo.


-C.S. Lewis, Mere Christianity


El rey Salomón, quien sucedió al rey David en el gobierno de Israel, fue famoso por su sabiduría. Como su padre, quien escribió muchos de los salmos, los escritos de Salomón también son parte de la Biblia. Él escribió los Proverbios, Eclesiastés y el Cantar de los cantares. 


Salomón era rico, era educado, era hábil, capaz de gobernar y realizar alianzas. Él supervisó la construcción de magníficos edificios, incluyendo su propio palacio y el templo de Jerusalén. Obtuvo todo lo que podía darle placer. Tuvo 700 esposas y 300 concubinas. Tuvo todo lo que deseaba, poder, sexo, dinero, conocimiento, realizaciones, popularidad y fama. Sin embargo, sintió que perseguir todas estas cosas era como perseguir el viento. No tenía sentido. No estaba satisfecho. Todavía tenía sed.


Cuando tienes deseos en ti que te das cuenta de que no podrás satisfacer a través del sexo, matrimonio, dinero, fama o cualquier cosa en este mundo, es un indicador que has sido creado para otro mundo. C. S. Lewis llegó a esa conclusión, así como lo hizo Salomón. Él concluyó su meditación del significado de la vida, por medio de alentar a la gente para que recuerde a su Creador.


Reconoce tu sed. Si eres joven, viejo o en algún punto intermedio, probablemente hayas sentido esa sed que es más grande que la vida, que anhela algo o alguien a quien no puedes nombrar, ese deseo que demuestra que aún no has encontrado lo que buscas. 


Pon a un lado tus necesidades de logro. Pon a un lado tu necesidad de poseer cosas, seguridad y atención. Pon todo eso a un lado. El mundo no puede satisfacer tu sed. Necesitas a Jesús. Todos nosotros lo necesitamos. Él invitó a todo el que esté sediento a venir a él.