El Arte De Ser Vecino: Primera semana

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Devocionales

En los últimos seis días hemos aprendido más sobre el mandato de Dios de amar a nuestro prójimo. En su típica forma expansiva y generosa, Jesús reformuló la pregunta «¿Quién es mi prójimo?» para que sea «¿Cómo puedo ser un buen vecino?». Hemos aprendido que nuestro amor por los demás proviene directamente del carácter de Dios. Jesús conocía este amor de Dios mejor que nadie, por lo que es nuestra mejor fuente para comprender por qué, cómo y a quién debemos amar. Jesús esperaba que sus discípulos encarnaran el amor de Dios para que otros se sintieran atraídos a alabar a Dios. Hoy aprenderemos cómo Dios nos coloca en momentos y lugares específicos para sus propósitos específicos. Y que tiene la intención de que personas de todos los orígenes encuentren su amor.


Oración


Nuestro gran Dios: gracias por tu providencia, que supervisa cada detalle de nuestras vidas y hace que cada evento funcione para tus propósitos.


Conexión


El apóstol Pablo predica a un grupo de griegos sofisticados que están intrigados por el mensaje que Pablo lleva a su ciudad. Pablo les dice que lo que están buscando es el Dios que creó el mundo y todo lo que hay en él.


Lee


Hechos 17:26–28


Reflexiona


Piensa en las personas que viven en tu calle o en tu vecindario. Piensa en las personas con las que interactúas en el trabajo, en el gimnasio o en la tienda de comestibles. ¿Conocen al Dios que los creó? ¿Saben sobre la forma en que Jesús reina sobre el mundo entero, incluso sobre la muerte misma? ¿Qué pasa si Dios te ha colocado en tu ubicación específica para que puedas ayudar a otros a encontrarlo?


Responde


¿Cómo puedes hacer algo amoroso hacia uno de tus «vecinos» que no conoce a Dios?