31 días de reajuste matrimonial

Devocionales

La manera más garantizada de alejar tu matrimonio de la destrucción es elegir alejarse del pecado.



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Es tan importante en el matrimonio recordar que el pecado no es sólo evitar esos grandes "nos". El pecado es también desobediencia. No es sólo evitar cosas como el adulterio, es también ignorar la voz y los impulsos de Dios. Si Dios te susurra que abraces a tu cónyuge y dile que lo amas, en medio de una conversación difícil o un desacuerdo y te niegas, eso es pecado para ti. Si Dios te dice que envíes un mensaje de texto diciendo que lo sientes y tu orgullo se interpone, eso es pecado para ti. Satanás nunca te diría que fueras amable y perdonaras a tu cónyuge, así que cuando sientas esos impulsos, agradece a Dios por cuidar tu matrimonio y obedécelo.