[Serie Dichosos los que sufren] Recuperación del duelo y nueva vida

Dia 1 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

«¡Estaré lleno de esperanza!»

Hemos recorrido un largo camino hasta hoy. Superado obstáculos, atravesado caminos fáciles y otros más difíciles, pero siempre tomados de la mano de nuestro Pastor. El Buen Pastor que dio su vida por nosotros, que conoce el dolor de cerca porque vivió entre nosotros y que nos toma de su mano y acompaña aunque tengamos que pasar por valles de sombra y de muerte. 

Su compañía en los momentos más duros es la esperanza y la fortaleza que nos impulsó a llegar hasta aquí. Nuestro camino está en la recta final, no existe un cronograma exacto que se aplique a todos por igual. Cada uno de nosotros experimentará el duelo de manera diferente y en tiempo diferentes, pero sin duda pasaremos por las mismas etapas de incredulidad, ira, culpa, miedo y soledad. 

En respuesta a estos sentimientos, nos hemos tomado del mensaje de nuestro amado Jesús: «Dichosos los que sufren, porque serán consolados» (Mateo 5:4 DHH). Este ha sido nuestro objetivo a través de estos devocionales. Darte ese consuelo que estás necesitando a través de la Palabra de Dios. Su Palabra infunde aliento y nos ayuda a pasar por la adversidad con una mirada diferente. 

Nuestra premisa es la palabra que Jesús compartió en el Sermón del monte. Allí, Jesús elevó la mirada de los oyentes para ver la vida desde otra perspectiva, una mirada diferente frente a la adversidad.

Experimentar por completo el duelo te ayudará a sanar del dolor. Seguramente has leído la historia de Noemí, de Job y del rey David. Todos ellos entregaron el dolor en las manos de Dios y superaron duelos y tiempos de dificultad. La Biblia nos muestra cómo clamaron al cielo en busca de ayuda y como Dios restauró sus vidas, los sanó del dolor, y aún más; les dio una nueva esperanza y las fuerzas de seguir adelante. 

Reflexiona: Al igual que Noemí, Job y David, ¿Puedo entregar mi dolor en las manos de Dios sabiendo que él se ocupará de mí? 

Palabra de consuelo del día: En la lectura de hoy, el escritor inspirado por Dios nos muestra que a pesar de estar atravesando un período de dolor y dificultad, focaliza su pensamiento en un recuerdo que viene a su memoria: el amor de Dios no tiene fin, su bondad no se agota, se renueva cada mañana porque grande es su fidelidad. ¿Puedo hacer el ejercicio de guardar los buenos recuerdos junto a mi ser querido en mi corazón y tomarme del amor de Dios para continuar mi vida?

Recordar la grandeza y el amor de Dios hacia nosotros te lleva a hablarte a ti mismo y decir: «¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío!» (versículo 24 DHH). ¡Qué gran lección y hábito para incorporar a nuestras vidas! No hay que ignorar el dolor, no tenemos que reprimirlo o esconderlo. Lo importante es focalizarnos en las verdades que llenan de esperanza nuestra vida. En saber que no estamos solos, que nuestro amado Padre nos ama con un amor infinito, que su bondad hacia nosotros no se agota y que su fidelidad hacia nosotros se renueva cada día. Por eso, podemos decirnos a nosotros mismos: «¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío!».

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