Noé

Devocionales

Sin sentido


Hay dos cosas comunes en la vida del creyente, que no por comunes son buenas ambas.


Uno, Dios suele pedir cosas que, al pensamiento convencional, pueden parecer "sin sentido". Los ejemplos son muchos: Jesús le pide a Pedro que pague los impuestos con una moneda que encontrará en la boca de un pez. Elías (por encargo de Dios) le pedirá a una viuda que le prepare un pan con la poca harina y el poco aceite que le quedan, así el aceite y la harina le abundarán. Dios envía a Gedeón a la guerra con apenas trescientos hombres. Parece "sin sentido", pero es bueno.


Dos, los creyentes sienten la necesidad de entender aquello que Dios pide, sienten la necesidad de hallarle un sentido. No es malo, pero es inútil, absolutamente inútil. El trabajo de Dios es obrar y lo hará poderosamente, y el nuestro es obedecer, aun cuando no entendamos.


El usuario común de un microondas lo usará para calentar su comida e incluso cocinar, aun cuando no entienda los principios de la física que lo gobiernan, pero a Dios necesitará entenderlo para hacerle caso. Irónico.


Vivir por fe involucra obedecer, por eso ambas van de la mano. La fe nos enfrentará a hacer cosas que no entendemos y hacer caso a Dios significará, muchas veces, entrar en el reino de lo inverosímil.


Durante una semana Noé nos enseñará, desde su vivencia, lo que significa vivir por fe y los beneficios que esto produce en la vida práctica.



  • ¿Te ha pedido Dios algo que parece "sin sentido"? ¿Qué?

  • ¿Sientes con frecuencia la necesidad de entender lo que Dios hace o pide?

  • ¿Está tu obediencia condicionada a que entiendas lo que Dios quiere?