Viviendo las Parábolas de Jesús

Devocionales

El Secreto de Una Vida de Oración más Fuerte


Escrituras: Lucas 11:1-3; Mateo 6:7-8, Filipenses 4:6-7


Las parábolas de Jesús no son simplemente historias que escuchamos; son acertijos que debemos entender. La palabra en hebreo que traducimos a “parábola” significa eso mismo: un acertijo. Entender estos acertijos crea un crecimiento fresco en el seguimiento de Jesús.


Por ejemplo, lee Lucas 11:1-13 y piensa en tu vida de oración. ¿Como crees que Dios experimenta tus oraciones? ¿Como el amigo amargado en la historia de Jesús? ¿Si tocamos la puerta por mucho tiempo y ruidosamente, tal vez se moleste tanto que hará algo por nosotros?


Esto es exactamente lo que Jesús no está diciendo.


Esta es una parábola de contraste, y no de semejanza. Si estuvieras dispuesto a lidiar con un amigo de mal humor para suplir su necesidad, Jesús nos dice, ¿cuánto más confiadamente podemos acercarnos a nuestro padre celestial? El nunca duerme, El nunca esta distante, y Él está dispuesto a dar.


Entender quien es Dios determina como oras.


Jesús se compromete a que no mal entendamos esta historia, así que lo que empieza en una historia de un amigo de mal humor termina con Jesús hablando de un padre que ama tanto, que daría “mucho más” a aquellos que le pidan a El, que cualquier padre terrenal daría a sus hijos que ama. Por medio de esta parábola, Jesús muestra que el secreto de una vida de oración mas fuerte es el ver a Dios como un padre bueno que desea darnos buenos regalos. Así que sigue yendo a Él y no pares de orar. 


¿Si Dios se deleita en responder, porque debemos orar más de una vez por algo? Considera la oración que Jesús enseño antes de esta parábola. ¿Qué tan seguido necesitas el pan diario? Cada día. ¿Qué tan seguido necesitas el perdón y perdonar a otros? Regularmente. ¿Qué tan seguido necesitas ser libre del mal? Constantemente. Seguimos pidiendo porque nuestras necesidades siguen surgiendo. Y Dios no solo nos da estos buenos regalos, también dará a su espíritu santo a aquellos que lo pidan. El esta dispuesto a dar, y jamás está distante.


Oración: Dile a Dios cuales son tus necesidades y da gracias por lo que él ha hecho por ti. Ora, “Señor, gracias por ser un buen padre que se deleita en suplir mi necesidad diaria. Por favor dame tu espíritu santo. Ayúdame a no tener ansiedad y que la paz de Cristo guarde mi corazón y mente. En el nombre de Jesús. Amen.”