Él Nos Dio Profetas: "Dinámicas de los Pactos"

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Devocionales

Componentes de los Pactos Universales: Génesis 2:16-17


Siempre aparecían dos componentes, por lo menos, en los tratados Soberano-Vasallo. En primer lugar, los tratados antiguos del mediano oriente siempre afirmaban la benevolencia del emperador hacia sus vasallos. Declaraban el nombre del gran rey y comenzaban con un registro histórico que enumeraba todas las grandes cosas que el rey había hecho por su pueblo. Los tratados se basaban siempre en la bondad del emperador y este tema de la bondad del emperador es también verdad en el ideal de la Biblia de los pactos. El centro de cada pacto bíblico divino era la bondad de Dios hacia su pueblo. 


Hay otro elemento en los ideales que nunca debemos olvidar y ése es el elemento de la responsabilidad humana. Así como cada tratado de Soberano-Vasallo en el mundo antiguo requería lealtad de los súbditos al emperador, de la misma manera cada pacto en el Antiguo Testamento requería lealtad del pueblo a Dios. Ahora, siempre tenemos que recordar que la respuesta de lealtad era siempre una respuesta—una respuesta a la misericordia divina—la gente no gana su estatus ante Dios. Dios estableció pactos con la gente basados en Su gracia. Sin excepción alguna, los ideales del pacto siempre involucraban responsabilidad humana: el requisito de vivir lealmente ante Dios.


Aquí debemos pensar cómo cada uno de estos elementos ideales entró en el pacto del Antiguo Testamento. Los profetas del Antiguo Testamento entendieron que Dios entró en cinco relaciones de pacto. El estableció pactos con todas las naciones de la tierra por medio de Adán y Noé. Después él llamó a Israel a una relación especial por medio de los pactos con Abraham, Moisés y David, así como a un pacto futuro en los postreros días después del exilio.  Pensemos en el pacto con Adán. En los días de Adán, la benevolencia de Dios se expuso en la manera en la que creó el mundo para la humanidad. El tomó una creación inhabitable y caótica y la moldeó en un hermoso jardín en el que iba a habitar la humanidad. Como leemos en Génesis capítulo 1 versículo 2: 


Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 

Después Dios hizo un paraíso para su imagen y puso a Adán y a Eva en ese paraíso. Esta misericordia fue la base sobre la cual Dios entró en un pacto con nuestros primeros padres, Adán y Eva. Al mismo tiempo, se requería en el ideal del pacto con Adán la responsabilidad humana. Dios puso a Adán en el maravilloso jardín del Edén, pero inmediatamente el puso serias estipulaciones. En Génesis capítulo 2 versículos 16 al 17, leemos estas palabras: 


De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Aun en el paraíso, el ideal del pacto no solamente incluía la benevolencia de Dios, sino también la responsabilidad de la raza humana.




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