Restauración de un matrimonio roto

Devocionales

Arrepentimiento genuino


Vamos a asumir que hay un arrepentimiento genuino. Supongamos que la persona que fue infiel se volvió hacia el Señor, confesó su pecado y cambió su forma de actuar. La clave está, en la persona que se mantuvo fiel... tendrá que perdonar. Sin el perdón genuino de su cónyuge, el matrimonio tendrá dificultades para recuperarse.


El perdón va a ser clave. El perdón es un acto, una decisión mediante la cual liberamos al pecador. Liberamos al agresor de nuestros corazones de la culpa en su contra. El perdón pertenece al nuevo hombre. Las personas verdaderamente perdonadas, son perdonadoras. La gente perdonada no dirá: «Hasta que esté satisfecho, no serás liberado». Entendemos por qué la gente anhela perdón, porque necesitamos perdón. Aquí es donde se muestra la salvación, porque el perdón es un acto de amor. Luchamos con el perdón cuando no confesamos nuestros propios pecados. Cuando nos encontremos cara a cara con nuestra propia culpa hacia el Señor, estaremos dispuestos a mostrar la misma misericordia hacia alguien que es culpable de hacernos algo.


Luego, la parte ofensora, tiene que estar dispuesta a dar cualquier paso que sea necesario para ministrar amor a la persona a la cual engañó. Habrá nuevos límites que ayudarán a evitar que la persona vuelva a recorrer el mismo camino, pero también pasos que pueden tomar para brindar confianza y seguridad a sus cónyuges, si los aman y están totalmente comprometidos a permanecer fieles en el futuro.


Animaría a ambas partes, a mirar al Señor en cada paso que van a dar. Como personas casadas, nuestra confianza no está en nuestro cónyuge, sino en el Señor. Ya sea que la persona sea fiel o infiel, se trata de mirar a Cristo. Necesitamos ser personas que confían en Dios, dependientes del Señor, enfocadas en Él para superar esta situación con éxito.


Si desea saber más sobre el tema o disfrutar el podcast, por favor siga este enlace