Comunión Con Dios

Devocionales

 “Un estilo de vida”


Mateo 6:9-15 es un ejemplo poderoso de las instrucciones de Jesús sobre una vida de oración, confianza y participación en Su reino. Jesús dijo: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”.


¿Cómo podemos tener una conversación con Dios más allá de un evento o vigilia de oración? ¿Cómo podemos entrar en un lugar de descanso con el Padre que nos lleve a la confianza y comunión perpetua con Él? Cuando leemos la respuesta que Jesús le dio a los discípulos sobre cómo orar, podríamos pensar que estaba hablando sobre una manera de orar o de un sistema de oración. O, podríamos pensar que Jesús estaba a punto de revelar una fórmula para que todas nuestras oraciones fueran contestadas, sin falta: “Has esto en oración, y Dios hará aquello. Di esto en oración, y Dios hará lo otro”. Pero en realidad esto no fue lo que Jesús enseñó. De hecho, la oración que Él enseñó no fue una fórmula simple; sino un estilo de vida de comunión —una forma de comunión diaria, cada hora, minuto a minuto hablando con Dios, nuestro Padre.