Luz en las Tinieblas

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Devocionales

Día 1


Una de las cosas que como creyentes necesitamos aprender a hacer es caminar como es digno del Señor, llevar una vida de santidad; y esto se va dando en la medida en la que nos acercamos a Él.


La Palabra de Dios, en el libro de 1 Juan nos enseña que Dios es luz y que en Él no hay tiniebla alguna. Dios no solo es el creador de ella: Él es la luz en sí mismo. Él habita en luz inaccesible (1 Timoteo 6:16). Y la luz se encarnó y vino al mundo en Jesucristo, y en Él vemos la luz eterna de Dios (Juan 1:9).


Dios y las tinieblas son totalmente opuestos. Cualquiera que tiene comunión con Dios no puede andar en tinieblas, porque en Él no hay tiniebla alguna. Una vida de comunión con Dios es una vida caracterizada por la obediencia a su Palabra. El creyente no puede decir que tiene comunión con Él y andar en tinieblas. Cuando vivimos esta contradicción, tal como nos dice el apóstol Juan, mentimos y no practicamos la verdad. No podemos tener una comunión confesada pero no vivida (cp. Isaías 29:13).


Tener una vida de comunión con Dios es vivir "Coram Deo", de cara a Dios. Es vivir cada momento y cada área de nuestra vida con plena conciencia de que Dios está ahí, de que no hay nada oculto para Él, y de que cada cosa que haga, diga, sienta o piense debe glorificar su nombre. Nuestro llamado es a andar en la luz así como Él es luz.


Cuando miras tu vida, tus patrones de conducta, ¿puedes decir que estás viviendo de cara a Dios? 


Si no es así, ve delante del Señor en arrepentimiento y pídele que te ayude a identificar cualquier área de tu vida en la que no estés viviendo conforme a su Palabra y que necesite ser rendida delante de Él.