La esperanza aún está viva

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Devocionales

“La esperanza aún vive aquí”

Fácilmente podemos encontrar una correlación entre el estado actual de la sociedad y la realidad del cristianismo siendo expulsado de los lugares públicos. La sociedad parece empeñada en rechazar muchos de los valores cristianos que han sido el fundamento de la humanidad, ofreciéndonos a cambio verdades morales con cada vez mas bajos estándares. 

Esto ha hecho que el corazón de la sociedad se desangre y se seque. El crimen está elevado, el terrorismo rampante, el suicidio se ve como algo cada vez mas normal y el divorcio como algo recomendado cuando las cosas no funcionan bien. No necesitas ser cristiano para darte cuenta, que de seguir el rumbo en el que van las cosas, el futuro de la humanidad se presenta nefasto y sin esperanza aparente.

Es esencial que la sociedad sepa, que hay un gran remanente global de seguidores de Jesús, quienes tienen conocimiento de los valores que fueron fundamento de la sociedad, que sienten una fuerte pasión por impedir que esos valores sean olvidados y creen profundamente que podemos tener esperanza en el futuro. Más compasión, más humildad, más bondad, más amor, más esperanza y más de Jesús en la sociedad. 

Ser un seguidor de Jesús puede llevarnos a ser rechazados, pero no tenemos que quedarnos afuera. Probablemente tendremos que enfrentar situaciones inusuales y únicas sintiéndonos presionados a conformarnos a los demás. Es probable que el costo de defender nuestra fe sea alto, pero esto no debe hacernos dejar de creer, ni de declarar y compartir la esperanza que ciertamente está vigente y viva.

De hecho, nuestra inquebrantable confianza en Jesús, y a pesar de toda oposición, nos llevará a declarar abiertamente a un mundo carente de toda expectativa de cambio, que la esperanza aun vive.

Juan 8:12, nos recuerda que cuando caminamos en la luz de Jesús, somos nosotros mismos los portadores de esa luz que da vida (la esperanza que otros pueden ver). Seamos un ejemplo de amor y hospitalidad, ofreciendo un refugio seguro a un mundo que tanto lo necesita. Seamos capaces de regalar una sonrisa, una conversación profunda y cálidos abrazos a aquellos que solo están acostumbrados a vivir enojados, a conversar superficialmente y a no recibir demostraciones de afecto. Por lo tanto, continuemos con nuestra misión y hagamos todo lo posible por mostrarle al mundo que la esperanza aún vive y se llama Jesús.

Tal vez otros te hayan criticado diciendo que no eres relevante y es posible que esto haya marcado tu vida, sin embargo, pídele a Dios que hoy mismo te de una revelación renovada de la esperanza que vive dentro de ti.