Las Victorias De Cristo Para El Creyente

Devocionales

Victoria sobre la muerte eterna


Hiroo Onoda, soldado japonés enviado a las Filipinas para detener el avance de los norteamericanos en ese país durante la segunda guerra mundial, era experto en inteligencia para hacer labor de sabotaje hacia los norteamericanos en su intento por ocupar dicho país. Lo interesante de este personaje, es que durante 30 años de su vida estuvo con tres hombres luchando en las montañas filipinas, aún después que la guerra había terminado. Recibió información, del cese al fuego, pero siempre pensó que era una estrategia del enemigo para hacerle creer que habían perdido, lograr que se rindiera y poder capturarlo.


Me temo que muchas veces nos encontramos tratando de pelear una batalla que Cristo ya ganó en la cruz del Calvario. Con mucha frecuencia hay hermanos bien intencionados que aseguran la pérdida de salvación, pero en la Palabra vemos otra realidad. El no tener seguridad de salvación produce en el creyente, resultados contrarios a aquellos que el Señor conquistó para nosotros en la cruz: paz con Dios, paz en el alma, paz en el hogar, paz en la vida de relación con el prójimo. También hace que el cristiano obedezca al Señor por temor, pero Dios no desea que le sirvamos por miedo, sino por amor. Por otro lado, produce además una fe falsa, la persona pone su confianza de salvación en sus propios esfuerzos para «mantenerse salvo», pone su confianza en las obras como medio de salvación haciéndose su propio «salvador», que es una herejía flagrante. La falta de seguridad de salvación en el creyente, lo hace una presa fácil de los falsos maestros, que usan el miedo como un arma de manipulación.


Fundamento de la vida eterna


Nunca hemos merecido la salvación. Cuando ésta vino a nosotros, estábamos separados de Él. Pablo en Efesios 2:1-2 lo expresa en presente participio: estando muertos, es decir cuando recibimos la salvación, estábamos completamente separados de ella. Nos encontrábamos siguiendo a este mundo, a Satanás y nuestra carne. Donde evidentemente estábamos presos por Satanás, cautivos a la voluntad de él. 


Como éramos y seguimos siendo indignos de la salvación, la vida eterna es un acto ejecutado por Dios ajeno por completo a cualquier esfuerzo humano. Por lo tanto, la salvación es posible por medio de tres atributos del Padre que menciona Pablo en el pasaje anteriormente citado, ellos nos dan seguridad de salvación: 



  1. Su misericordia: pero Dios, que es rico en misericordia. 

  2. Su amor: por su gran amor con que nos amó.

  3. Su gracia: para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia.