PROTAGONISTA DE TU MILAGRO Por Alejandra Carnival

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Devocionales

MILAGROS GRANDES, MILAGROS PEQUEÑOS

Al buscar la definición de la palabra «milagro» encontré lo siguiente: «Suceso extraordinario y maravilloso que no puede explicarse por leyes regulares. Suceso extraordinario que produce admiración o sorpresa». Es decir, el milagro ocurre cuando se suspenden las leyes naturales y sucede algo inusual, algo divino. ¡Qué maravilla saber que esto puede ocurrir con nosotros! 

Cuando pensamos en milagros, solemos relacionarlo solamente con la salud, pero hay múltiples situaciones que requieren una intervención divina. Son aquellas circunstancias que van más allá de nuestras fuerzas, de nuestro intelecto, de nuestra capacidad de solucionar. 

Uno de los milagros más grandes que he visto es la transformación de una persona. Más allá de recibir terapias o ayudas psicológicas, siempre hay un límite para las soluciones humanas, pero es maravillosos observar lo que ocurre cuando Dios entra al corazón de alguien y comienza un proceso de transformación. 

En la Biblia encontramos la historia de una mujer que al conocer a Jesús supo que necesitaba un milagro (Juan 4). Ella había entregado su cuerpo buscando amor para poder comer. Había sido golpeada por la crudeza de la realidad y esto la había dejado sin expectativas, sin sueños, sin mañana. Hasta que de pronto Jesús se acercó a su vida con un milagro y se produjo el cambio. De un momento a otro, la mujer fue transformada. Pero ¿qué hizo esta mujer para merecer la atención y el favor de Jesús? Ella creyó que quien le hablaba era poderoso para darle la oportunidad de una nueva historia. 

Seguramente, al igual que muchos otros, necesitas un milagro. Tal vez es un milagro grande o quizás uno pequeño. Pero quizás, para animar tu fe, puedes empezar a creer en un pequeño milagro. Por ejemplo: llegar a tu casa y que esta noche no haya discusión en la mesa. Acostarte a dormir y descansar de manera tranquila. Despertarte por la mañana y sentirte distinta. ¿Qué podrías perder si esperas un milagro en el próximo estudio clínico? Quizá un pequeño cambio. Esos milagros indicarán que Dios está obrando en ti. Pequeños milagros que ayudarán a ir por tu gran milagro. Cuando creemos, Dios comienza a obrar a nuestro favor. ¡Confía en Él y Él hará!

Lic. Alejandra Carnival

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