Madurez en Cristo

Devocionales

Afirmados en el testimonio de Cristo 


De la palabra marturion,  viene el término mártir. La razón de la conexión entre marturion y mártir es obvia. Creyentes de la temprana iglesia, a menudo eran perseguidos y hasta asesinados por testificar de Cristo. Cuando oímos a Jesús decir, «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame», raras veces interpretamos sus palabras como un reto para ir y morir con Él. Pero eso es exactamente, lo que han hecho muchos redimidos alrededor del mundo durante siglos. El discipulado, para la mayoría de nosotros, es algo mucho más tranquilo de lo que Cristo pretendía que fuese.


La palabra bebaioo, se puede traducir como fortalecido, confirmado, o garantizado. Se menciona de nuevo en el versículo 8 del capítulo 1 de la primera carta a los corintios que estamos estudiando. Aunque éste es un versículo difícil de entender plenamente, Pablo parece decir que Dios fortaleció a estos creyentes en Corinto, para que testifiquen de su fe. Sus dones de lenguas y ciencia, utilizados debidamente, pueden ser parte de esa fortaleza.


Algunos comentaristas piensan que por primera vez en esta sección, Cristo es el referente a «el cual». Parece mejor contextualmente asumir que, Dios el Padre, es todavía el agente activo que sostiene a los creyentes y establece su aceptación.


Esta iglesia necesitaba ser estabilizada, necesitaba ser constante y no fluctuar. Este es uno de los propósitos principales de las cartas de Pablo para los corintios. El evangelio de Cristo estaba confirmado, y ellos estarían confirmados con la ayuda de Dios. Pablo quería, que el amor de ellos hacia él, fuera confirmado.


La Biblia tiene dos verdades aparentemente paradójicas, acerca de la comunión de los creyentes con Dios: primero, es una comunión de pacto por naturaleza; por lo tanto involucra una respuesta inicial y continua de fe y arrepentimiento. Debemos ser diligentes en mantener nuestra comunión. Segundo, esta comunión está segura debido a la fidelidad de Dios. 


Nadie puede robar nuestra comunión con Dios. Tanto la preservación de los santos como la perseverancia de los santos, son bíblicas. Ambos, son aspectos necesarios del pacto.