PROVERBIOS 5:8-23 - Compara todas las versiones
PROVERBIOS 5:8-23NVI(Nueva Versión Internacional - Español)
Aléjate de la adúltera; no te acerques a la puerta de su casa, para que no entregues a otros tu vigor ni tus años a gente cruel; para que no sacies con tu fuerza a gente extraña, ni vayan a dar en casa ajena tus esfuerzos. Porque al final acabarás por gemir, cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido. Y dirás: «¡Cómo pude aborrecer la corrección! ¡Cómo pudo mi corazón despreciar la disciplina! No atendí a la voz de mis maestros ni presté oído a mis instructores. Ahora estoy al borde de la ruina en medio de toda la comunidad». Bebe el agua de tu propio pozo, el agua que fluye de tu propio manantial. ¿Habrán de derramarse tus fuentes por las calles y tus corrientes de aguas por las plazas públicas? Son tuyas, solamente tuyas, y no para que las compartas con extraños. ¡Bendita sea tu fuente! ¡Sé feliz con la esposa de tu juventud! Es una gacela amorosa, es una cierva encantadora. ¡Que sus pechos te satisfagan siempre! ¡Que su amor te cautive todo el tiempo! ¿Por qué, hijo mío, dejarte cautivar por una adúltera? ¿Por qué abrazarte al pecho de la mujer ajena? Nuestros caminos están a la vista del SEÑOR; él examina todas nuestras sendas. Al malvado lo atrapan sus malas obras; las cuerdas de su pecado lo aprisionan. Morirá por su falta de corrección; perecerá por su gran insensatez.
PROVERBIOS 5:8-23TLA(Traducción en Lenguaje Actual)
Apártate de esa mujer y no te acerques a su casa, o acabarás entregando tu salud y los mejores años de tu vida a gente cruel y peligrosa; ¡todo tu salario, y el dinero que con tanto esfuerzo te ganaste, irá a parar en otras manos! Cuando te hayas quedado pobre, dirás entre llantos y lamentos: «¡Pobre de mí, pobre de mí! ¡Nunca acepté ningún consejo! Jamás les hice caso a mis maestros, ni obedecí a los que me orientaban. ¡Ahora estoy casi en la desgracia ante toda la comunidad!» Si quieres disfrutar del amor, disfrútalo con tu esposa. ¡Guarda tu amor solo para ella! ¡No se lo des a ninguna otra! No compartas con nadie el gozo de tu matrimonio. ¡Bendita sea tu esposa, la novia de tu juventud! Es como una linda venadita; deja que su amor y sus caricias te hagan siempre feliz. Querido jovencito, no dejes que otra mujer te cautive ni busques las caricias de la mujer casada. Dios mira con mucha atención la conducta de todos nosotros. El pecado y las malas acciones son trampas para el malvado, y lo hacen su prisionero. Así muere esta clase de gente que no quiere ser corregida; ¡su falta de entendimiento acaba por destruirla!
PROVERBIOS 5:8-23RVC(Reina Valera Contemporánea)
Aleja a esa mujer de tu camino. No te acerques a la puerta de su casa. Así no entregarás tu vida y tu honor a gente extraña y cruel. Así gente extraña no se saciará con tu fuerza, ni se quedarán tus trabajos en casa ajena. Así no tendrás que llorar al final, cuando tu carne y tu cuerpo se consuman, ni dirás: «¡Cómo pude rechazar los consejos! ¡Cómo pudo mi corazón despreciar la reprensión! ¡No oí la voz de los que me instruían, ni presté oído a los que me enseñaban! ¡Poco me faltó para estar del todo mal entre la comunidad y la congregación!» Bebe el agua de tu propio pozo, el raudal que mana de tu propia cisterna. ¿Por qué derramar tus fuentes por las calles, y tus corrientes de aguas por las plazas? Esas aguas son para ti solo, no para compartirlas con gente extraña. ¡Bendito sea tu manantial! ¡Alégrate con la mujer de tu juventud, con esa cervatilla amada y graciosa! ¡Sáciate de sus caricias en todo tiempo! ¡Recréate siempre con su amor! Hijo mío, ¿por qué perder la cabeza por la mujer ajena? ¿Por qué arrojarte a los brazos de una extraña? Los caminos del hombre están ante el Señor, y él pone a consideración todas sus veredas. Al impío lo atrapa su propia maldad, lo atan las cuerdas de su pecado. El malvado muere por falta de corrección, y pierde el rumbo por su inmensa locura.
PROVERBIOS 5:8-23DHH94I(Biblia Dios Habla Hoy)
Aléjate de la mujer ajena; ni siquiera te acerques a la puerta de su casa, para que no pierdas la riqueza de tus años en manos de gente extraña y cruel; para que ningún extraño se llene con el fruto de tu esfuerzo y tu trabajo. De lo contrario, acabarás por lamentarlo cuando tu cuerpo se consuma poco a poco. Y dirás: «¡Cómo pude despreciar la corrección! ¡Cómo pude rechazar las reprensiones! ¡No quise escuchar a mis maestros, no atendí a los que me instruían, y por poco llego al colmo de la desgracia ante la comunidad entera!» Calma tu sed con el agua que brota de tu propio pozo. No derrames el agua de tu manantial; no la desperdicies derramándola por la calle. Pozo y agua son tuyos, y de nadie más; ¡no los compartas con extraños! ¡Bendita sea tu propia fuente! ¡Goza con la compañera de tu juventud, delicada y amorosa cervatilla! ¡Que nunca te falten sus caricias! ¡Que siempre te envuelva con su amor! ¿Por qué enredarte, hijo mío, con la mujer ajena? ¿Por qué arrojarte en brazos de una extraña? El Señor está pendiente de la conducta del hombre; no pierde de vista ninguno de sus pasos. Al malvado lo atrapa su propia maldad; su propio pecado lo sujeta como un lazo. Su indisciplina lo llevará a la muerte; su gran necedad, a la perdición.
PROVERBIOS 5:8-23RVR1960(Biblia Reina Valera 1960)
Aleja de ella tu camino, Y no te acerques a la puerta de su casa; Para que no des a los extraños tu honor, Y tus años al cruel; No sea que extraños se sacien de tu fuerza, Y tus trabajos estén en casa del extraño; Y gimas al final, Cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, Y mi corazón menospreció la reprensión; No oí la voz de los que me instruían, Y a los que me enseñaban no incliné mi oído! Casi en todo mal he estado, En medio de la sociedad y de la congregación. Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, Y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, Y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud, Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre. ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña? Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, Y él considera todas sus veredas. Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado. Él morirá por falta de corrección, Y errará por lo inmenso de su locura.
PROVERBIOS 5:8-23LBLA(La Biblia de las Américas)
Aleja de la extraña tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa; no sea que des tu vigor a otros y tus años al cruel; no sea que se sacien los extraños de tus bienes, y tu esfuerzo vaya a casa del extranjero; y al final te lamentes, cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido, y digas: ¡Cómo he aborrecido la instrucción, y mi corazón ha despreciado la corrección! No he escuchado la voz de mis maestros, ni he inclinado mi oído a mis instructores. He estado a punto de completa ruina en medio de la asamblea y la congregación. ¶Bebe agua de tu cisterna y agua fresca de tu pozo. ¿Se derramarán por fuera tus manantiales, tus arroyos de aguas por las calles? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud, amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre. ¿Por qué has de embriagarte, hijo mío, con una extraña, y abrazar el seno de una desconocida? Pues los caminos del hombre están delante de los ojos del SEÑOR, y Él observa todos sus senderos. De sus propias iniquidades será presa el impío, y en los lazos de su pecado quedará atrapado. Morirá por falta de instrucción, y por su mucha necedad perecerá.
PROVERBIOS 5:8-23NTV(Nueva Traducción Viviente)
¡Aléjate de ella! ¡No te acerques a la puerta de su casa! Si lo haces perderás el honor, y perderás todo lo que has logrado a manos de gente que no tiene compasión. Gente extraña consumirá tus riquezas, y otro disfrutará del fruto de tu trabajo. Al final, gemirás de angustia cuando la enfermedad consuma tu cuerpo. Dirás: «¡Cuánto odié la disciplina! ¡Si tan solo no hubiera despreciado todas las advertencias! ¿Por qué no escuché a mis maestros? ¿Por qué no presté atención a mis instructores? He llegado al borde de la ruina y ahora mi vergüenza será conocida por todos». Bebe el agua de tu propio pozo; comparte tu amor únicamente con tu esposa. ¿Para qué derramar por las calles el agua de tus manantiales teniendo sexo con cualquiera? Deben reservarla solo para los dos; jamás la compartan con desconocidos. Que tu esposa sea una fuente de bendición para ti. Alégrate con la esposa de tu juventud. Es una cierva amorosa, una gacela llena de gracia. Que sus pechos te satisfagan siempre. Que siempre seas cautivado por su amor. Hijo mío, ¿por qué dejarte cautivar por una mujer inmoral o acariciar los pechos de una mujer promiscua? Pues el SEÑOR ve con claridad lo que hace el hombre; examina cada senda que toma. Un hombre malvado queda preso por sus propios pecados; son cuerdas que lo atrapan y no lo sueltan. Morirá por falta de control propio; se perderá a causa de su gran insensatez.