Logo de YouVersion
Ícono Búsqueda

Proverbios 5:8-23

Proverbios 5:8-23 DHH94I

Aléjate de la mujer ajena; ni siquiera te acerques a la puerta de su casa, para que no pierdas la riqueza de tus años en manos de gente extraña y cruel; para que ningún extraño se llene con el fruto de tu esfuerzo y tu trabajo. De lo contrario, acabarás por lamentarlo cuando tu cuerpo se consuma poco a poco. Y dirás: «¡Cómo pude despreciar la corrección! ¡Cómo pude rechazar las reprensiones! ¡No quise escuchar a mis maestros, no atendí a los que me instruían, y por poco llego al colmo de la desgracia ante la comunidad entera!» Calma tu sed con el agua que brota de tu propio pozo. No derrames el agua de tu manantial; no la desperdicies derramándola por la calle. Pozo y agua son tuyos, y de nadie más; ¡no los compartas con extraños! ¡Bendita sea tu propia fuente! ¡Goza con la compañera de tu juventud, delicada y amorosa cervatilla! ¡Que nunca te falten sus caricias! ¡Que siempre te envuelva con su amor! ¿Por qué enredarte, hijo mío, con la mujer ajena? ¿Por qué arrojarte en brazos de una extraña? El Señor está pendiente de la conducta del hombre; no pierde de vista ninguno de sus pasos. Al malvado lo atrapa su propia maldad; su propio pecado lo sujeta como un lazo. Su indisciplina lo llevará a la muerte; su gran necedad, a la perdición.

Video de Proverbios 5:8-23

Planes y devocionales gratis relacionados con Proverbios 5:8-23