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ECLESIASTÉS 8:2-7 - Compara todas las versiones

ECLESIASTÉS 8:2-7RVR1960(Biblia Reina Valera 1960)

Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios. No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere. Pues la palabra del rey es con potestad, ¿y quién le dirá: Qué haces? El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él; pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?

ECLESIASTÉS 8:2-7NTV(Nueva Traducción Viviente)

Obedece al rey porque lo juraste ante Dios. No trates de evitar cumplir con tu deber ni te juntes con los que conspiran maldad, porque el rey puede hacer lo que se le antoje. Sus órdenes tienen el respaldo de su gran poder. Nadie puede oponerse ni cuestionarlas. Quienes lo obedezcan no serán castigados. Los sabios encontrarán el momento y la forma de hacer lo correcto, pues hay un tiempo y un modo para cada cosa, incluso cuando uno está en apuros. Además, ¿cómo puede uno evitar lo que no sabe que está por suceder?

ECLESIASTÉS 8:2-7NVI(Nueva Versión Internacional - Español)

Yo digo: obedece al rey, porque lo has jurado ante Dios. No te apresures a salir de su presencia. No defiendas una mala causa, porque lo que él quiere hacer, lo hace. Puesto que la palabra del rey tiene autoridad, ¿quién puede pedirle cuentas? El que acata sus órdenes no sufrirá daño alguno. El corazón sabio sabe cuándo y cómo acatarlas. Para todo lo que se hace hay un cuándo y un cómo, aunque el ser humano tiene en contra un gran problema: que ninguno conoce el futuro ni hay quien se lo pueda decir.

ECLESIASTÉS 8:2-7TLA(Traducción en Lenguaje Actual)

Yo creo que debemos obedecer al rey, si así lo hemos jurado ante Dios. La autoridad del rey no se discute. Nadie puede pedirle cuentas. El rey puede hacer lo que quiera. Por eso no hay que salir de su presencia sin su permiso, ni tampoco insistir en hacer lo malo. Quien obedece sus órdenes no sufre ningún daño, y quien es inteligente sabe cuándo y cómo debe obedecerlas. Lo cierto es que todo tiene su cómo y su cuándo; nuestro gran problema es que no sabemos cuándo y cómo van a pasar las cosas, ni hay tampoco nadie que nos lo pueda decir.

ECLESIASTÉS 8:2-7DHH94I(Biblia Dios Habla Hoy)

Cumple las órdenes del rey, pues así lo has jurado ante Dios. No salgas de su presencia con demasiada rapidez. No tomes parte en asuntos malvados, porque él puede hacer lo que se le antoje. La palabra del rey tiene autoridad final, y nadie puede pedirle cuenta de sus actos. Al que cumple una orden, no le pasará nada malo, y el que es sabio entiende cuándo y cómo debe cumplirla. En realidad, hay un momento y un modo de hacer todo lo que se hace, pero el gran problema del hombre es que nunca sabe lo que va a suceder, ni hay nadie que se lo pueda advertir.

ECLESIASTÉS 8:2-7LBLA(La Biblia de las Américas)

Yo digo: Guarda el mandato del rey por causa del juramento de Dios. No te apresures a irte de su presencia. No te unas a una causa impía, porque él hará todo lo que le plazca. Puesto que la palabra del rey es soberana, ¿quién le dirá: Qué haces? ¶Él que guarda el mandato real no experimenta ningún mal; y el corazón del sabio conoce el tiempo y el modo. Porque para cada deleite hay un tiempo y un modo, aunque la aflicción del hombre sea mucha sobre él. Si nadie sabe qué sucederá, ¿quién le anunciará cómo ha de suceder?

ECLESIASTÉS 8:2-7RVC(Reina Valera Contemporánea)

Te aconsejo cumplir con las órdenes del rey y con tu palabra jurada ante Dios. No te retires rápidamente de su presencia. No insistas en contrariarlo, porque él hará lo que le plazca. La palabra del rey es ley, y nadie puede cuestionarle nada. El que cumple con sus órdenes no sufrirá ningún mal, y la mente del sabio conoce el mejor momento de cumplirlas, pues todo proyecto tiene su momento para realizarlo. Pero pesa sobre el hombre un gran problema, y es que este no sabe lo que va a pasar, ni cuándo pasará, ni hay tampoco nadie que se lo diga.