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Proverbios 16:9-33

Proverbios 16:9-33 TLA

El hombre planea su futuro, pero Dios le marca el rumbo. No hay rey que cometa errores, si deja que Dios lo aconseje. Dios quiere que seas honrado en todos tus negocios. Ningún rey soporta a los malvados; todo buen reinado depende de que se practique la justicia. Los reyes aprecian a la gente que les habla con la verdad. El enojo del rey es amenaza de muerte; el que es sabio procura calmarlo. La sonrisa del rey es promesa de vida; contar con su apoyo es recibir un premio inesperado. La sabiduría y el entendimiento valen más que el oro y la plata. La gente honrada se aparta del mal, y así protege su vida. El orgulloso y arrogante al fin de cuentas fracasa. Vale más compartir la pobreza de los humildes que las riquezas de los orgullosos. El buen administrador prospera; ¡Dios bendice a quienes en él confían! Al que piensa bien las cosas se le llama inteligente; quien habla con dulzura convence mejor. El que piensa antes de actuar vivirá por muchos años, pero es una tontería corregir a los tontos. Quien piensa bien las cosas se fija en lo que dice; quien se fija en lo que dice convence mejor. Las palabras amables son como la miel: endulzan la vida y sanan el cuerpo. Hay quienes piensan que está bien todo lo que hacen, pero al fin de cuentas acaban en la tumba. Mientras más hambre se tiene, más duro se trabaja. El malvado es un horno lleno de maldad; sus palabras queman como el fuego. El que es malvado y chismoso provoca peleas y causa divisiones. El violento engaña a su amigo, y lo lleva por camino de maldad. Quien te hace señas con los ojos y te sonríe sin razón, algo malo trama contra ti, o algo malo ha cometido. Llegar a viejo es una honra; las canas son la corona que se gana por ser honrado. Vale más ser paciente que valiente; vale más dominarse uno mismo que dominar a los demás. El hombre propone, y Dios dispone.

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Imágenes del versículo para Proverbios 16:9-33

Proverbios 16:9-33 - El hombre planea su futuro,
pero Dios le marca el rumbo.

No hay rey que cometa errores,
si deja que Dios lo aconseje.

Dios quiere que seas honrado
en todos tus negocios.

Ningún rey soporta a los malvados;
todo buen reinado depende
de que se practique la justicia.

Los reyes aprecian a la gente
que les habla con la verdad.

El enojo del rey
es amenaza de muerte;
el que es sabio procura calmarlo.

La sonrisa del rey
es promesa de vida;
contar con su apoyo
es recibir un premio inesperado.

La sabiduría y el entendimiento
valen más que el oro y la plata.

La gente honrada se aparta del mal,
y así protege su vida.

El orgulloso y arrogante
al fin de cuentas fracasa.

Vale más compartir
la pobreza de los humildes
que las riquezas de los orgullosos.

El buen administrador prospera;
¡Dios bendice a quienes en él confían!

Al que piensa bien las cosas
se le llama inteligente;
quien habla con dulzura
convence mejor.

El que piensa antes de actuar
vivirá por muchos años,
pero es una tontería
corregir a los tontos.

Quien piensa bien las cosas
se fija en lo que dice;
quien se fija en lo que dice
convence mejor.

Las palabras amables
son como la miel:
endulzan la vida
y sanan el cuerpo.

Hay quienes piensan
que está bien todo lo que hacen,
pero al fin de cuentas
acaban en la tumba.

Mientras más hambre se tiene,
más duro se trabaja.

El malvado es un horno lleno de maldad;
sus palabras queman como el fuego.

El que es malvado y chismoso
provoca peleas y causa divisiones.

El violento engaña a su amigo,
y lo lleva por camino de maldad.

Quien te hace señas con los ojos
y te sonríe sin razón,
algo malo trama contra ti,
o algo malo ha cometido.

Llegar a viejo es una honra;
las canas son la corona
que se gana por ser honrado.

Vale más ser paciente que valiente;
vale más dominarse uno mismo
que dominar a los demás.

El hombre propone,
y Dios dispone.Proverbios 16:9-33 - El hombre planea su futuro,
pero Dios le marca el rumbo.

No hay rey que cometa errores,
si deja que Dios lo aconseje.

Dios quiere que seas honrado
en todos tus negocios.

Ningún rey soporta a los malvados;
todo buen reinado depende
de que se practique la justicia.

Los reyes aprecian a la gente
que les habla con la verdad.

El enojo del rey
es amenaza de muerte;
el que es sabio procura calmarlo.

La sonrisa del rey
es promesa de vida;
contar con su apoyo
es recibir un premio inesperado.

La sabiduría y el entendimiento
valen más que el oro y la plata.

La gente honrada se aparta del mal,
y así protege su vida.

El orgulloso y arrogante
al fin de cuentas fracasa.

Vale más compartir
la pobreza de los humildes
que las riquezas de los orgullosos.

El buen administrador prospera;
¡Dios bendice a quienes en él confían!

Al que piensa bien las cosas
se le llama inteligente;
quien habla con dulzura
convence mejor.

El que piensa antes de actuar
vivirá por muchos años,
pero es una tontería
corregir a los tontos.

Quien piensa bien las cosas
se fija en lo que dice;
quien se fija en lo que dice
convence mejor.

Las palabras amables
son como la miel:
endulzan la vida
y sanan el cuerpo.

Hay quienes piensan
que está bien todo lo que hacen,
pero al fin de cuentas
acaban en la tumba.

Mientras más hambre se tiene,
más duro se trabaja.

El malvado es un horno lleno de maldad;
sus palabras queman como el fuego.

El que es malvado y chismoso
provoca peleas y causa divisiones.

El violento engaña a su amigo,
y lo lleva por camino de maldad.

Quien te hace señas con los ojos
y te sonríe sin razón,
algo malo trama contra ti,
o algo malo ha cometido.

Llegar a viejo es una honra;
las canas son la corona
que se gana por ser honrado.

Vale más ser paciente que valiente;
vale más dominarse uno mismo
que dominar a los demás.

El hombre propone,
y Dios dispone.Proverbios 16:9-33 - El hombre planea su futuro,
pero Dios le marca el rumbo.

No hay rey que cometa errores,
si deja que Dios lo aconseje.

Dios quiere que seas honrado
en todos tus negocios.

Ningún rey soporta a los malvados;
todo buen reinado depende
de que se practique la justicia.

Los reyes aprecian a la gente
que les habla con la verdad.

El enojo del rey
es amenaza de muerte;
el que es sabio procura calmarlo.

La sonrisa del rey
es promesa de vida;
contar con su apoyo
es recibir un premio inesperado.

La sabiduría y el entendimiento
valen más que el oro y la plata.

La gente honrada se aparta del mal,
y así protege su vida.

El orgulloso y arrogante
al fin de cuentas fracasa.

Vale más compartir
la pobreza de los humildes
que las riquezas de los orgullosos.

El buen administrador prospera;
¡Dios bendice a quienes en él confían!

Al que piensa bien las cosas
se le llama inteligente;
quien habla con dulzura
convence mejor.

El que piensa antes de actuar
vivirá por muchos años,
pero es una tontería
corregir a los tontos.

Quien piensa bien las cosas
se fija en lo que dice;
quien se fija en lo que dice
convence mejor.

Las palabras amables
son como la miel:
endulzan la vida
y sanan el cuerpo.

Hay quienes piensan
que está bien todo lo que hacen,
pero al fin de cuentas
acaban en la tumba.

Mientras más hambre se tiene,
más duro se trabaja.

El malvado es un horno lleno de maldad;
sus palabras queman como el fuego.

El que es malvado y chismoso
provoca peleas y causa divisiones.

El violento engaña a su amigo,
y lo lleva por camino de maldad.

Quien te hace señas con los ojos
y te sonríe sin razón,
algo malo trama contra ti,
o algo malo ha cometido.

Llegar a viejo es una honra;
las canas son la corona
que se gana por ser honrado.

Vale más ser paciente que valiente;
vale más dominarse uno mismo
que dominar a los demás.

El hombre propone,
y Dios dispone.Proverbios 16:9-33 - El hombre planea su futuro,
pero Dios le marca el rumbo.

No hay rey que cometa errores,
si deja que Dios lo aconseje.

Dios quiere que seas honrado
en todos tus negocios.

Ningún rey soporta a los malvados;
todo buen reinado depende
de que se practique la justicia.

Los reyes aprecian a la gente
que les habla con la verdad.

El enojo del rey
es amenaza de muerte;
el que es sabio procura calmarlo.

La sonrisa del rey
es promesa de vida;
contar con su apoyo
es recibir un premio inesperado.

La sabiduría y el entendimiento
valen más que el oro y la plata.

La gente honrada se aparta del mal,
y así protege su vida.

El orgulloso y arrogante
al fin de cuentas fracasa.

Vale más compartir
la pobreza de los humildes
que las riquezas de los orgullosos.

El buen administrador prospera;
¡Dios bendice a quienes en él confían!

Al que piensa bien las cosas
se le llama inteligente;
quien habla con dulzura
convence mejor.

El que piensa antes de actuar
vivirá por muchos años,
pero es una tontería
corregir a los tontos.

Quien piensa bien las cosas
se fija en lo que dice;
quien se fija en lo que dice
convence mejor.

Las palabras amables
son como la miel:
endulzan la vida
y sanan el cuerpo.

Hay quienes piensan
que está bien todo lo que hacen,
pero al fin de cuentas
acaban en la tumba.

Mientras más hambre se tiene,
más duro se trabaja.

El malvado es un horno lleno de maldad;
sus palabras queman como el fuego.

El que es malvado y chismoso
provoca peleas y causa divisiones.

El violento engaña a su amigo,
y lo lleva por camino de maldad.

Quien te hace señas con los ojos
y te sonríe sin razón,
algo malo trama contra ti,
o algo malo ha cometido.

Llegar a viejo es una honra;
las canas son la corona
que se gana por ser honrado.

Vale más ser paciente que valiente;
vale más dominarse uno mismo
que dominar a los demás.

El hombre propone,
y Dios dispone.Proverbios 16:9-33 - El hombre planea su futuro,
pero Dios le marca el rumbo.

No hay rey que cometa errores,
si deja que Dios lo aconseje.

Dios quiere que seas honrado
en todos tus negocios.

Ningún rey soporta a los malvados;
todo buen reinado depende
de que se practique la justicia.

Los reyes aprecian a la gente
que les habla con la verdad.

El enojo del rey
es amenaza de muerte;
el que es sabio procura calmarlo.

La sonrisa del rey
es promesa de vida;
contar con su apoyo
es recibir un premio inesperado.

La sabiduría y el entendimiento
valen más que el oro y la plata.

La gente honrada se aparta del mal,
y así protege su vida.

El orgulloso y arrogante
al fin de cuentas fracasa.

Vale más compartir
la pobreza de los humildes
que las riquezas de los orgullosos.

El buen administrador prospera;
¡Dios bendice a quienes en él confían!

Al que piensa bien las cosas
se le llama inteligente;
quien habla con dulzura
convence mejor.

El que piensa antes de actuar
vivirá por muchos años,
pero es una tontería
corregir a los tontos.

Quien piensa bien las cosas
se fija en lo que dice;
quien se fija en lo que dice
convence mejor.

Las palabras amables
son como la miel:
endulzan la vida
y sanan el cuerpo.

Hay quienes piensan
que está bien todo lo que hacen,
pero al fin de cuentas
acaban en la tumba.

Mientras más hambre se tiene,
más duro se trabaja.

El malvado es un horno lleno de maldad;
sus palabras queman como el fuego.

El que es malvado y chismoso
provoca peleas y causa divisiones.

El violento engaña a su amigo,
y lo lleva por camino de maldad.

Quien te hace señas con los ojos
y te sonríe sin razón,
algo malo trama contra ti,
o algo malo ha cometido.

Llegar a viejo es una honra;
las canas son la corona
que se gana por ser honrado.

Vale más ser paciente que valiente;
vale más dominarse uno mismo
que dominar a los demás.

El hombre propone,
y Dios dispone.