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Proverbios 11:25-31

Proverbios 11:25-31 TLA

El que es generoso, progresa; el que siembra, también cosecha. Al que esconde el trigo para venderlo más caro, la gente lo maldice; al que lo vende a buen precio, la gente lo bendice. Trata de hacer el bien, y te ganarás amigos; busca hacer la maldad, y el mal te destruirá. Quien confía en sus riquezas, se encamina al fracaso; pero quien es honrado camina seguro al triunfo. El tonto que daña a su familia acaba perdiéndolo todo, y termina siendo esclavo del sabio. El premio de los buenos es la vida misma, y el premio de los sabios es el aprecio de la gente. Si aquí en la tierra los buenos reciben su recompensa, ¡con más razón reciben su merecido los malvados y los pecadores!

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Proverbios 11:25-31 - El que es generoso, progresa;
el que siembra, también cosecha.

Al que esconde el trigo
para venderlo más caro,
la gente lo maldice;
al que lo vende a buen precio,
la gente lo bendice.

Trata de hacer el bien,
y te ganarás amigos;
busca hacer la maldad,
y el mal te destruirá.

Quien confía en sus riquezas,
se encamina al fracaso;
pero quien es honrado
camina seguro al triunfo.

El tonto que daña a su familia
acaba perdiéndolo todo,
y termina siendo esclavo del sabio.

El premio de los buenos
es la vida misma,
y el premio de los sabios
es el aprecio de la gente.

Si aquí en la tierra
los buenos reciben su recompensa,
¡con más razón reciben su merecido
los malvados y los pecadores!Proverbios 11:25-31 - El que es generoso, progresa;
el que siembra, también cosecha.

Al que esconde el trigo
para venderlo más caro,
la gente lo maldice;
al que lo vende a buen precio,
la gente lo bendice.

Trata de hacer el bien,
y te ganarás amigos;
busca hacer la maldad,
y el mal te destruirá.

Quien confía en sus riquezas,
se encamina al fracaso;
pero quien es honrado
camina seguro al triunfo.

El tonto que daña a su familia
acaba perdiéndolo todo,
y termina siendo esclavo del sabio.

El premio de los buenos
es la vida misma,
y el premio de los sabios
es el aprecio de la gente.

Si aquí en la tierra
los buenos reciben su recompensa,
¡con más razón reciben su merecido
los malvados y los pecadores!