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Proverbios 1:7-23

Proverbios 1:7-23 TLA

Todo el que quiera ser sabio debe empezar por obedecer a Dios. Pero la gente ignorante no quiere ser corregida ni llegar a ser sabia. Querido jovencito: Atiende a tu padre cuando te llame la atención, y muestra respeto cuando tu madre te enseñe. Sus enseñanzas te adornarán como una corona en la cabeza, como un collar en el cuello. Querido jovencito, si los malvados quieren que te portes mal, no te dejes llevar por ellos. Tal vez te digan: «Ven con nosotros, ataquemos al primero que pase y quitémosle lo que traiga. Si se muere, que se muera, y que se lo coman los gusanos. ¡Matemos por el gusto de matar! Con lo que robemos, llenaremos nuestras casas y nos haremos ricos. ¡Júntate con nosotros, y juntos nos repartiremos todo lo que ganemos!» ¡Pero no lo hagas, jovencito! ¡No sigas su mal ejemplo! ¡No dejes que te engañen! ¡Tal parece que tienen prisa de hacer lo malo y de matar gente! Ningún pájaro cae en la trampa si ve a quien lo quiere atrapar. Pero estos malvados juegan con su vida y acabarán por perderla. Acabarán muy mal los que quieren hacerse ricos sin importarles cómo lograrlo: ¡acabarán perdiendo la vida! La sabiduría se deja oír por calles y avenidas. Por las esquinas más transitadas y en los lugares más concurridos se le oye decir con insistencia: «Ustedes, jovencitos sin experiencia, enamorados de su propia ignorancia; y ustedes, jovencitos malcriados, que parecen muy contentos con su mala educación, ¿seguirán siendo siempre así? Y ustedes, los ignorantes, ¿seguirán odiando el conocimiento? ¡Háganme caso cuando los instruya! Así compartiré con ustedes mis enseñanzas y pensamientos.

Imágenes del versículo para Proverbios 1:7-23

Proverbios 1:7-23 - Todo el que quiera ser sabio
debe empezar por obedecer a Dios.
Pero la gente ignorante
no quiere ser corregida
ni llegar a ser sabia.

Querido jovencito:
Atiende a tu padre
cuando te llame la atención,
y muestra respeto
cuando tu madre te enseñe.
Sus enseñanzas te adornarán
como una corona en la cabeza,
como un collar en el cuello.

Querido jovencito,
si los malvados quieren
que te portes mal,
no te dejes llevar por ellos.
Tal vez te digan:

«Ven con nosotros,
ataquemos al primero que pase
y quitémosle lo que traiga.
Si se muere, que se muera,
y que se lo coman los gusanos.
¡Matemos por el gusto de matar!
Con lo que robemos,
llenaremos nuestras casas
y nos haremos ricos.
¡Júntate con nosotros,
y juntos nos repartiremos
todo lo que ganemos!»

¡Pero no lo hagas, jovencito!
¡No sigas su mal ejemplo!
¡No dejes que te engañen!
¡Tal parece que tienen prisa
de hacer lo malo y de matar gente!

Ningún pájaro cae en la trampa
si ve a quien lo quiere atrapar.
Pero estos malvados
juegan con su vida
y acabarán por perderla.
Acabarán muy mal
los que quieren hacerse ricos
sin importarles cómo lograrlo:
¡acabarán perdiendo la vida!

La sabiduría se deja oír
por calles y avenidas.
Por las esquinas más transitadas
y en los lugares más concurridos
se le oye decir con insistencia:

«Ustedes, jovencitos sin experiencia,
enamorados de su propia ignorancia;
y ustedes, jovencitos malcriados,
que parecen muy contentos
con su mala educación,
¿seguirán siendo siempre así?
Y ustedes, los ignorantes,
¿seguirán odiando el conocimiento?
¡Háganme caso cuando los instruya!
Así compartiré con ustedes
mis enseñanzas y pensamientos.Proverbios 1:7-23 - Todo el que quiera ser sabio
debe empezar por obedecer a Dios.
Pero la gente ignorante
no quiere ser corregida
ni llegar a ser sabia.

Querido jovencito:
Atiende a tu padre
cuando te llame la atención,
y muestra respeto
cuando tu madre te enseñe.
Sus enseñanzas te adornarán
como una corona en la cabeza,
como un collar en el cuello.

Querido jovencito,
si los malvados quieren
que te portes mal,
no te dejes llevar por ellos.
Tal vez te digan:

«Ven con nosotros,
ataquemos al primero que pase
y quitémosle lo que traiga.
Si se muere, que se muera,
y que se lo coman los gusanos.
¡Matemos por el gusto de matar!
Con lo que robemos,
llenaremos nuestras casas
y nos haremos ricos.
¡Júntate con nosotros,
y juntos nos repartiremos
todo lo que ganemos!»

¡Pero no lo hagas, jovencito!
¡No sigas su mal ejemplo!
¡No dejes que te engañen!
¡Tal parece que tienen prisa
de hacer lo malo y de matar gente!

Ningún pájaro cae en la trampa
si ve a quien lo quiere atrapar.
Pero estos malvados
juegan con su vida
y acabarán por perderla.
Acabarán muy mal
los que quieren hacerse ricos
sin importarles cómo lograrlo:
¡acabarán perdiendo la vida!

La sabiduría se deja oír
por calles y avenidas.
Por las esquinas más transitadas
y en los lugares más concurridos
se le oye decir con insistencia:

«Ustedes, jovencitos sin experiencia,
enamorados de su propia ignorancia;
y ustedes, jovencitos malcriados,
que parecen muy contentos
con su mala educación,
¿seguirán siendo siempre así?
Y ustedes, los ignorantes,
¿seguirán odiando el conocimiento?
¡Háganme caso cuando los instruya!
Así compartiré con ustedes
mis enseñanzas y pensamientos.Proverbios 1:7-23 - Todo el que quiera ser sabio
debe empezar por obedecer a Dios.
Pero la gente ignorante
no quiere ser corregida
ni llegar a ser sabia.

Querido jovencito:
Atiende a tu padre
cuando te llame la atención,
y muestra respeto
cuando tu madre te enseñe.
Sus enseñanzas te adornarán
como una corona en la cabeza,
como un collar en el cuello.

Querido jovencito,
si los malvados quieren
que te portes mal,
no te dejes llevar por ellos.
Tal vez te digan:

«Ven con nosotros,
ataquemos al primero que pase
y quitémosle lo que traiga.
Si se muere, que se muera,
y que se lo coman los gusanos.
¡Matemos por el gusto de matar!
Con lo que robemos,
llenaremos nuestras casas
y nos haremos ricos.
¡Júntate con nosotros,
y juntos nos repartiremos
todo lo que ganemos!»

¡Pero no lo hagas, jovencito!
¡No sigas su mal ejemplo!
¡No dejes que te engañen!
¡Tal parece que tienen prisa
de hacer lo malo y de matar gente!

Ningún pájaro cae en la trampa
si ve a quien lo quiere atrapar.
Pero estos malvados
juegan con su vida
y acabarán por perderla.
Acabarán muy mal
los que quieren hacerse ricos
sin importarles cómo lograrlo:
¡acabarán perdiendo la vida!

La sabiduría se deja oír
por calles y avenidas.
Por las esquinas más transitadas
y en los lugares más concurridos
se le oye decir con insistencia:

«Ustedes, jovencitos sin experiencia,
enamorados de su propia ignorancia;
y ustedes, jovencitos malcriados,
que parecen muy contentos
con su mala educación,
¿seguirán siendo siempre así?
Y ustedes, los ignorantes,
¿seguirán odiando el conocimiento?
¡Háganme caso cuando los instruya!
Así compartiré con ustedes
mis enseñanzas y pensamientos.Proverbios 1:7-23 - Todo el que quiera ser sabio
debe empezar por obedecer a Dios.
Pero la gente ignorante
no quiere ser corregida
ni llegar a ser sabia.

Querido jovencito:
Atiende a tu padre
cuando te llame la atención,
y muestra respeto
cuando tu madre te enseñe.
Sus enseñanzas te adornarán
como una corona en la cabeza,
como un collar en el cuello.

Querido jovencito,
si los malvados quieren
que te portes mal,
no te dejes llevar por ellos.
Tal vez te digan:

«Ven con nosotros,
ataquemos al primero que pase
y quitémosle lo que traiga.
Si se muere, que se muera,
y que se lo coman los gusanos.
¡Matemos por el gusto de matar!
Con lo que robemos,
llenaremos nuestras casas
y nos haremos ricos.
¡Júntate con nosotros,
y juntos nos repartiremos
todo lo que ganemos!»

¡Pero no lo hagas, jovencito!
¡No sigas su mal ejemplo!
¡No dejes que te engañen!
¡Tal parece que tienen prisa
de hacer lo malo y de matar gente!

Ningún pájaro cae en la trampa
si ve a quien lo quiere atrapar.
Pero estos malvados
juegan con su vida
y acabarán por perderla.
Acabarán muy mal
los que quieren hacerse ricos
sin importarles cómo lograrlo:
¡acabarán perdiendo la vida!

La sabiduría se deja oír
por calles y avenidas.
Por las esquinas más transitadas
y en los lugares más concurridos
se le oye decir con insistencia:

«Ustedes, jovencitos sin experiencia,
enamorados de su propia ignorancia;
y ustedes, jovencitos malcriados,
que parecen muy contentos
con su mala educación,
¿seguirán siendo siempre así?
Y ustedes, los ignorantes,
¿seguirán odiando el conocimiento?
¡Háganme caso cuando los instruya!
Así compartiré con ustedes
mis enseñanzas y pensamientos.Proverbios 1:7-23 - Todo el que quiera ser sabio
debe empezar por obedecer a Dios.
Pero la gente ignorante
no quiere ser corregida
ni llegar a ser sabia.

Querido jovencito:
Atiende a tu padre
cuando te llame la atención,
y muestra respeto
cuando tu madre te enseñe.
Sus enseñanzas te adornarán
como una corona en la cabeza,
como un collar en el cuello.

Querido jovencito,
si los malvados quieren
que te portes mal,
no te dejes llevar por ellos.
Tal vez te digan:

«Ven con nosotros,
ataquemos al primero que pase
y quitémosle lo que traiga.
Si se muere, que se muera,
y que se lo coman los gusanos.
¡Matemos por el gusto de matar!
Con lo que robemos,
llenaremos nuestras casas
y nos haremos ricos.
¡Júntate con nosotros,
y juntos nos repartiremos
todo lo que ganemos!»

¡Pero no lo hagas, jovencito!
¡No sigas su mal ejemplo!
¡No dejes que te engañen!
¡Tal parece que tienen prisa
de hacer lo malo y de matar gente!

Ningún pájaro cae en la trampa
si ve a quien lo quiere atrapar.
Pero estos malvados
juegan con su vida
y acabarán por perderla.
Acabarán muy mal
los que quieren hacerse ricos
sin importarles cómo lograrlo:
¡acabarán perdiendo la vida!

La sabiduría se deja oír
por calles y avenidas.
Por las esquinas más transitadas
y en los lugares más concurridos
se le oye decir con insistencia:

«Ustedes, jovencitos sin experiencia,
enamorados de su propia ignorancia;
y ustedes, jovencitos malcriados,
que parecen muy contentos
con su mala educación,
¿seguirán siendo siempre así?
Y ustedes, los ignorantes,
¿seguirán odiando el conocimiento?
¡Háganme caso cuando los instruya!
Así compartiré con ustedes
mis enseñanzas y pensamientos.Proverbios 1:7-23 - Todo el que quiera ser sabio
debe empezar por obedecer a Dios.
Pero la gente ignorante
no quiere ser corregida
ni llegar a ser sabia.

Querido jovencito:
Atiende a tu padre
cuando te llame la atención,
y muestra respeto
cuando tu madre te enseñe.
Sus enseñanzas te adornarán
como una corona en la cabeza,
como un collar en el cuello.

Querido jovencito,
si los malvados quieren
que te portes mal,
no te dejes llevar por ellos.
Tal vez te digan:

«Ven con nosotros,
ataquemos al primero que pase
y quitémosle lo que traiga.
Si se muere, que se muera,
y que se lo coman los gusanos.
¡Matemos por el gusto de matar!
Con lo que robemos,
llenaremos nuestras casas
y nos haremos ricos.
¡Júntate con nosotros,
y juntos nos repartiremos
todo lo que ganemos!»

¡Pero no lo hagas, jovencito!
¡No sigas su mal ejemplo!
¡No dejes que te engañen!
¡Tal parece que tienen prisa
de hacer lo malo y de matar gente!

Ningún pájaro cae en la trampa
si ve a quien lo quiere atrapar.
Pero estos malvados
juegan con su vida
y acabarán por perderla.
Acabarán muy mal
los que quieren hacerse ricos
sin importarles cómo lograrlo:
¡acabarán perdiendo la vida!

La sabiduría se deja oír
por calles y avenidas.
Por las esquinas más transitadas
y en los lugares más concurridos
se le oye decir con insistencia:

«Ustedes, jovencitos sin experiencia,
enamorados de su propia ignorancia;
y ustedes, jovencitos malcriados,
que parecen muy contentos
con su mala educación,
¿seguirán siendo siempre así?
Y ustedes, los ignorantes,
¿seguirán odiando el conocimiento?
¡Háganme caso cuando los instruya!
Así compartiré con ustedes
mis enseñanzas y pensamientos.

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