Santiago 3:5-8
Santiago 3:5-8 RVC
Así es la lengua. Aunque es un miembro muy pequeño, hace alarde de grandes cosas. ¡Vean qué bosque tan grande puede incendiarse con un fuego tan pequeño! Y la lengua es fuego; es un mundo de maldad. La lengua ocupa un lugar entre nuestros miembros, pero es capaz de contaminar todo el cuerpo; si el infierno la prende, puede inflamar nuestra existencia entera. La gente puede domesticar y, en efecto, ha domesticado, toda clase de animales, aves, serpientes y animales marinos, pero nadie puede domesticar la lengua. Esta es un mal incontrolable, colmado de veneno mortal.





