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Salmo 91:2-16

Salmo 91:2-16 NVI

Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío». Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. Su verdad será tu escudo y tu baluarte. No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día ni la plaga que acecha en las sombras ni la peste que destruye a mediodía. Podrán caer a tu lado mil y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará. No tendrás más que abrir bien los ojos para ver a los impíos recibir su merecido. Ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio, al Altísimo por tu protección, ningún mal habrá de sobrevenirte, ningún desastre llegará a tu hogar. Porque él ordenará que sus ángeles te protejan en todos tus caminos. Con sus propias manos te sostendrán para que no tropieces con piedra alguna. Aplastarás al león y a la víbora; hollarás al cachorro de león y a la serpiente. «Yo lo libraré, porque él me ama; lo protegeré, porque conoce mi nombre. Él me invocará y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia, lo libraré y lo llenaré de honores. Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación».

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Imágenes del versículo para Salmo 91:2-16

Salmo 91:2-16 - Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio,
mi fortaleza, el Dios en quien confío».

Solo él puede librarte
de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
y bajo sus alas hallarás refugio.
Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
No temerás el terror de la noche
ni la flecha que vuela de día
ni la plaga que acecha en las sombras
ni la peste que destruye a mediodía.
Podrán caer a tu lado mil
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos
para ver a los impíos recibir su merecido.

Ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio,
al Altísimo por tu protección,
ningún mal habrá de sobrevenirte,
ningún desastre llegará a tu hogar.
Porque él ordenará que sus ángeles
te protejan en todos tus caminos.
Con sus propias manos te sostendrán
para que no tropieces con piedra alguna.
Aplastarás al león y a la víbora;
hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

«Yo lo libraré, porque él me ama;
lo protegeré, porque conoce mi nombre.
Él me invocará y yo le responderé;
estaré con él en momentos de angustia,
lo libraré y lo llenaré de honores.
Lo colmaré con muchos años de vida
y le haré gozar de mi salvación».Salmo 91:2-16 - Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio,
mi fortaleza, el Dios en quien confío».

Solo él puede librarte
de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
y bajo sus alas hallarás refugio.
Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
No temerás el terror de la noche
ni la flecha que vuela de día
ni la plaga que acecha en las sombras
ni la peste que destruye a mediodía.
Podrán caer a tu lado mil
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos
para ver a los impíos recibir su merecido.

Ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio,
al Altísimo por tu protección,
ningún mal habrá de sobrevenirte,
ningún desastre llegará a tu hogar.
Porque él ordenará que sus ángeles
te protejan en todos tus caminos.
Con sus propias manos te sostendrán
para que no tropieces con piedra alguna.
Aplastarás al león y a la víbora;
hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

«Yo lo libraré, porque él me ama;
lo protegeré, porque conoce mi nombre.
Él me invocará y yo le responderé;
estaré con él en momentos de angustia,
lo libraré y lo llenaré de honores.
Lo colmaré con muchos años de vida
y le haré gozar de mi salvación».Salmo 91:2-16 - Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio,
mi fortaleza, el Dios en quien confío».

Solo él puede librarte
de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
y bajo sus alas hallarás refugio.
Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
No temerás el terror de la noche
ni la flecha que vuela de día
ni la plaga que acecha en las sombras
ni la peste que destruye a mediodía.
Podrán caer a tu lado mil
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos
para ver a los impíos recibir su merecido.

Ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio,
al Altísimo por tu protección,
ningún mal habrá de sobrevenirte,
ningún desastre llegará a tu hogar.
Porque él ordenará que sus ángeles
te protejan en todos tus caminos.
Con sus propias manos te sostendrán
para que no tropieces con piedra alguna.
Aplastarás al león y a la víbora;
hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

«Yo lo libraré, porque él me ama;
lo protegeré, porque conoce mi nombre.
Él me invocará y yo le responderé;
estaré con él en momentos de angustia,
lo libraré y lo llenaré de honores.
Lo colmaré con muchos años de vida
y le haré gozar de mi salvación».Salmo 91:2-16 - Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio,
mi fortaleza, el Dios en quien confío».

Solo él puede librarte
de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
y bajo sus alas hallarás refugio.
Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
No temerás el terror de la noche
ni la flecha que vuela de día
ni la plaga que acecha en las sombras
ni la peste que destruye a mediodía.
Podrán caer a tu lado mil
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos
para ver a los impíos recibir su merecido.

Ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio,
al Altísimo por tu protección,
ningún mal habrá de sobrevenirte,
ningún desastre llegará a tu hogar.
Porque él ordenará que sus ángeles
te protejan en todos tus caminos.
Con sus propias manos te sostendrán
para que no tropieces con piedra alguna.
Aplastarás al león y a la víbora;
hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

«Yo lo libraré, porque él me ama;
lo protegeré, porque conoce mi nombre.
Él me invocará y yo le responderé;
estaré con él en momentos de angustia,
lo libraré y lo llenaré de honores.
Lo colmaré con muchos años de vida
y le haré gozar de mi salvación».Salmo 91:2-16 - Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio,
mi fortaleza, el Dios en quien confío».

Solo él puede librarte
de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
y bajo sus alas hallarás refugio.
Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
No temerás el terror de la noche
ni la flecha que vuela de día
ni la plaga que acecha en las sombras
ni la peste que destruye a mediodía.
Podrán caer a tu lado mil
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos
para ver a los impíos recibir su merecido.

Ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio,
al Altísimo por tu protección,
ningún mal habrá de sobrevenirte,
ningún desastre llegará a tu hogar.
Porque él ordenará que sus ángeles
te protejan en todos tus caminos.
Con sus propias manos te sostendrán
para que no tropieces con piedra alguna.
Aplastarás al león y a la víbora;
hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

«Yo lo libraré, porque él me ama;
lo protegeré, porque conoce mi nombre.
Él me invocará y yo le responderé;
estaré con él en momentos de angustia,
lo libraré y lo llenaré de honores.
Lo colmaré con muchos años de vida
y le haré gozar de mi salvación».Salmo 91:2-16 - Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio,
mi fortaleza, el Dios en quien confío».

Solo él puede librarte
de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
y bajo sus alas hallarás refugio.
Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
No temerás el terror de la noche
ni la flecha que vuela de día
ni la plaga que acecha en las sombras
ni la peste que destruye a mediodía.
Podrán caer a tu lado mil
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos
para ver a los impíos recibir su merecido.

Ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio,
al Altísimo por tu protección,
ningún mal habrá de sobrevenirte,
ningún desastre llegará a tu hogar.
Porque él ordenará que sus ángeles
te protejan en todos tus caminos.
Con sus propias manos te sostendrán
para que no tropieces con piedra alguna.
Aplastarás al león y a la víbora;
hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

«Yo lo libraré, porque él me ama;
lo protegeré, porque conoce mi nombre.
Él me invocará y yo le responderé;
estaré con él en momentos de angustia,
lo libraré y lo llenaré de honores.
Lo colmaré con muchos años de vida
y le haré gozar de mi salvación».

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