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Proverbios 22:3-19

Proverbios 22:3-19 NVI

El prudente ve el peligro y busca refugio; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias. Recompensa de la humildad y del temor del SEÑOR son las riquezas, la honra y la vida. Espinas y trampas hay en la senda de los malvados, pero el que cuida su vida se aleja de ellas. Instruye al niño en el camino correcto y aun en su vejez no lo abandonará. Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores. El que siembra maldad cosecha desgracias; la vara de su ira será destruida. El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres. Despide al insolente, y se irá la discordia; cesarán los pleitos y los insultos. El que ama la sinceridad del corazón y tiene gracia al hablar tendrá por amigo al rey. Los ojos del SEÑOR protegen el saber, pero desbaratan las palabras del traidor. Dice el perezoso: «¡Hay un león allá afuera! ¡En plena calle me matará!». La boca de la adúltera es una fosa profunda; en ella caerá quien esté bajo la ira del SEÑOR. La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige. Oprimir al pobre para enriquecerse y hacerle regalos al rico: ¡buena manera de empobrecerse! Presta atención, escucha las palabras de los sabios y aplica mis enseñanzas. Grato es retenerlas dentro de ti y tenerlas todas a flor de labios. A ti te las enseño en este día, para que pongas tu confianza en el SEÑOR.

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Imágenes del versículo para Proverbios 22:3-19

Proverbios 22:3-19 - El prudente ve el peligro y busca refugio;
el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.

Recompensa de la humildad y del temor del SEÑOR
son las riquezas, la honra y la vida.

Espinas y trampas hay en la senda de los malvados,
pero el que cuida su vida se aleja de ellas.

Instruye al niño en el camino correcto
y aun en su vejez no lo abandonará.

Los ricos son los amos de los pobres;
los deudores son esclavos de sus acreedores.

El que siembra maldad cosecha desgracias;
la vara de su ira será destruida.

El que es generoso será bendecido,
pues comparte su comida con los pobres.

Despide al insolente, y se irá la discordia;
cesarán los pleitos y los insultos.

El que ama la sinceridad del corazón y tiene gracia al hablar
tendrá por amigo al rey.

Los ojos del SEÑOR protegen el saber,
pero desbaratan las palabras del traidor.

Dice el perezoso: «¡Hay un león allá afuera!
¡En plena calle me matará!».

La boca de la adúltera es una fosa profunda;
en ella caerá quien esté bajo la ira del SEÑOR.

La necedad es parte del corazón juvenil,
pero la vara de la disciplina la corrige.

Oprimir al pobre para enriquecerse
y hacerle regalos al rico:
¡buena manera de empobrecerse!



Presta atención, escucha las palabras de los sabios
y aplica mis enseñanzas.
Grato es retenerlas dentro de ti
y tenerlas todas a flor de labios.
A ti te las enseño en este día,
para que pongas tu confianza en el SEÑOR.Proverbios 22:3-19 - El prudente ve el peligro y busca refugio;
el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.

Recompensa de la humildad y del temor del SEÑOR
son las riquezas, la honra y la vida.

Espinas y trampas hay en la senda de los malvados,
pero el que cuida su vida se aleja de ellas.

Instruye al niño en el camino correcto
y aun en su vejez no lo abandonará.

Los ricos son los amos de los pobres;
los deudores son esclavos de sus acreedores.

El que siembra maldad cosecha desgracias;
la vara de su ira será destruida.

El que es generoso será bendecido,
pues comparte su comida con los pobres.

Despide al insolente, y se irá la discordia;
cesarán los pleitos y los insultos.

El que ama la sinceridad del corazón y tiene gracia al hablar
tendrá por amigo al rey.

Los ojos del SEÑOR protegen el saber,
pero desbaratan las palabras del traidor.

Dice el perezoso: «¡Hay un león allá afuera!
¡En plena calle me matará!».

La boca de la adúltera es una fosa profunda;
en ella caerá quien esté bajo la ira del SEÑOR.

La necedad es parte del corazón juvenil,
pero la vara de la disciplina la corrige.

Oprimir al pobre para enriquecerse
y hacerle regalos al rico:
¡buena manera de empobrecerse!



Presta atención, escucha las palabras de los sabios
y aplica mis enseñanzas.
Grato es retenerlas dentro de ti
y tenerlas todas a flor de labios.
A ti te las enseño en este día,
para que pongas tu confianza en el SEÑOR.Proverbios 22:3-19 - El prudente ve el peligro y busca refugio;
el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.

Recompensa de la humildad y del temor del SEÑOR
son las riquezas, la honra y la vida.

Espinas y trampas hay en la senda de los malvados,
pero el que cuida su vida se aleja de ellas.

Instruye al niño en el camino correcto
y aun en su vejez no lo abandonará.

Los ricos son los amos de los pobres;
los deudores son esclavos de sus acreedores.

El que siembra maldad cosecha desgracias;
la vara de su ira será destruida.

El que es generoso será bendecido,
pues comparte su comida con los pobres.

Despide al insolente, y se irá la discordia;
cesarán los pleitos y los insultos.

El que ama la sinceridad del corazón y tiene gracia al hablar
tendrá por amigo al rey.

Los ojos del SEÑOR protegen el saber,
pero desbaratan las palabras del traidor.

Dice el perezoso: «¡Hay un león allá afuera!
¡En plena calle me matará!».

La boca de la adúltera es una fosa profunda;
en ella caerá quien esté bajo la ira del SEÑOR.

La necedad es parte del corazón juvenil,
pero la vara de la disciplina la corrige.

Oprimir al pobre para enriquecerse
y hacerle regalos al rico:
¡buena manera de empobrecerse!



Presta atención, escucha las palabras de los sabios
y aplica mis enseñanzas.
Grato es retenerlas dentro de ti
y tenerlas todas a flor de labios.
A ti te las enseño en este día,
para que pongas tu confianza en el SEÑOR.Proverbios 22:3-19 - El prudente ve el peligro y busca refugio;
el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.

Recompensa de la humildad y del temor del SEÑOR
son las riquezas, la honra y la vida.

Espinas y trampas hay en la senda de los malvados,
pero el que cuida su vida se aleja de ellas.

Instruye al niño en el camino correcto
y aun en su vejez no lo abandonará.

Los ricos son los amos de los pobres;
los deudores son esclavos de sus acreedores.

El que siembra maldad cosecha desgracias;
la vara de su ira será destruida.

El que es generoso será bendecido,
pues comparte su comida con los pobres.

Despide al insolente, y se irá la discordia;
cesarán los pleitos y los insultos.

El que ama la sinceridad del corazón y tiene gracia al hablar
tendrá por amigo al rey.

Los ojos del SEÑOR protegen el saber,
pero desbaratan las palabras del traidor.

Dice el perezoso: «¡Hay un león allá afuera!
¡En plena calle me matará!».

La boca de la adúltera es una fosa profunda;
en ella caerá quien esté bajo la ira del SEÑOR.

La necedad es parte del corazón juvenil,
pero la vara de la disciplina la corrige.

Oprimir al pobre para enriquecerse
y hacerle regalos al rico:
¡buena manera de empobrecerse!



Presta atención, escucha las palabras de los sabios
y aplica mis enseñanzas.
Grato es retenerlas dentro de ti
y tenerlas todas a flor de labios.
A ti te las enseño en este día,
para que pongas tu confianza en el SEÑOR.

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