Proverbios 22:11-29
Proverbios 22:11-29 NVI
El que ama la sinceridad del corazón y tiene gracia al hablar tendrá por amigo al rey. Los ojos del SEÑOR protegen el saber, pero desbaratan las palabras del traidor. Dice el perezoso: «¡Hay un león allá afuera! ¡En plena calle me matará!». La boca de la adúltera es una fosa profunda; en ella caerá quien esté bajo la ira del SEÑOR. La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige. Oprimir al pobre para enriquecerse y hacerle regalos al rico: ¡buena manera de empobrecerse! Presta atención, escucha las palabras de los sabios y aplica mis enseñanzas. Grato es retenerlas dentro de ti y tenerlas todas a flor de labios. A ti te las enseño en este día, para que pongas tu confianza en el SEÑOR. ¿Acaso no te he escrito treinta dichos que contienen sabios consejos? Son para enseñarte a ser honesto y hablar con la verdad, para que respondas con la verdad a quien te pregunte. No explotes al pobre porque es pobre ni oprimas en los tribunales a los necesitados; porque el SEÑOR defenderá su causa y despojará a quienes los despojen. No te hagas amigo de gente violenta ni te juntes con los iracundos; no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa. No te comprometas por otros ni salgas fiador de deudas ajenas; porque, si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes. No cambies de lugar los linderos antiguos que establecieron tus antepasados. ¿Has visto a alguien diestro en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un don nadie.





