Proverbios 18:1-19
Proverbios 18:1-19 NVI
El egoísta busca su propio bien; contra todo sano juicio inicia un pleito. Al necio no le complace la inteligencia; tan solo hace alarde de su propia opinión. Con la maldad viene el desprecio y con la vergüenza llega la deshonra. Las palabras del hombre son aguas profundas, arroyo de aguas vivas, fuente de sabiduría. No está bien favorecer al malvado y dejar de lado los derechos del justo. Los labios del necio son causa de contienda; su boca incita a la riña. La boca del necio es su perdición; sus labios son para él una trampa mortal. Los chismes son deliciosos manjares; penetran hasta lo más íntimo del ser. El que es negligente en su trabajo confraterniza con el que es destructivo. Torre fuerte es el nombre del SEÑOR; a ella corren los justos y se ponen a salvo. La riqueza del rico es su baluarte, y este cree que sus muros son inalcanzables. Tras el orgullo viene la destrucción; y tras la humildad, el honor. Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar. En la enfermedad, el ánimo levanta al enfermo; ¿pero quién podrá levantar el ánimo al abatido? El corazón prudente adquiere conocimiento; los oídos de los sabios procuran hallarlo. Con regalos se abren todas las puertas y se llega a la presencia de gente importante. El primero en presentar su caso parece inocente, hasta que llega la otra parte y lo refuta. El echar suertes pone fin a los litigios y decide entre los poderosos. Más resiste el hermano ofendido que una ciudad amurallada; los litigios son como cerrojos de una fortaleza.






