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Isaías 26:3-6

Isaías 26:3-6 NVI

Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. Confíen en el SEÑOR para siempre, porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna. Él hace caer a los que habitan en lo alto y humilla a la ciudad enaltecida: la abate hasta dejarla por el suelo, la derriba hasta dejarla hecha polvo. ¡Los pobres y los desvalidos la pisotean con sus propios pies!».

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Imágenes del versículo para Isaías 26:3-6

Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».Isaías 26:3-6 - Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el SEÑOR para siempre,
porque el SEÑOR, el SEÑOR mismo, es la Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
y humilla a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
la derriba hasta dejarla hecha polvo.
¡Los pobres y los desvalidos
la pisotean con sus propios pies!».