Génesis 3:1-7
Génesis 3:1-7 NVI
La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, y le preguntó a la mujer: ―¿Conque Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín? ―Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol ni lo toquen; de lo contrario, morirán”. Pero la serpiente le dijo a la mujer: ―¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que cuando coman de ese árbol se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y que era deseable para adquirir sabiduría; así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, que estaba con ella, y él también comió. En ese momento los ojos de ambos fueron abiertos y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.





