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Salmos 18:2-9

Salmos 18:2-9 NTV

El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Clamé al SEÑOR, quien es digno de alabanza, y me salvó de mis enemigos. Me enredaron las cuerdas de la muerte; me arrasó una inundación devastadora. La tumba me envolvió con sus cuerdas; la muerte me tendió una trampa en el camino. Pero en mi angustia, clamé al SEÑOR; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos. Entonces la tierra se estremeció y tembló. Se sacudieron los cimientos de las montañas; temblaron a causa de su enojo. De su nariz salía humo a raudales; de su boca saltaban violentas llamas de fuego. Carbones encendidos se disparaban de él. Abrió los cielos y descendió; había oscuras nubes de tormenta debajo de sus pies.

Imágenes del versículo para Salmos 18:2-9

Salmos 18:2-9 - El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi salvador;
mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección.
Él es mi escudo, el poder que me salva
y mi lugar seguro.
Clamé al SEÑOR, quien es digno de alabanza,
y me salvó de mis enemigos.

Me enredaron las cuerdas de la muerte;
me arrasó una inundación devastadora.
La tumba me envolvió con sus cuerdas;
la muerte me tendió una trampa en el camino.
Pero en mi angustia, clamé al SEÑOR;
sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda.
Él me oyó desde su santuario;
mi clamor llegó a sus oídos.

Entonces la tierra se estremeció y tembló.
Se sacudieron los cimientos de las montañas;
temblaron a causa de su enojo.
De su nariz salía humo a raudales;
de su boca saltaban violentas llamas de fuego.
Carbones encendidos se disparaban de él.
Abrió los cielos y descendió;
había oscuras nubes de tormenta debajo de sus pies.Salmos 18:2-9 - El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi salvador;
mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección.
Él es mi escudo, el poder que me salva
y mi lugar seguro.
Clamé al SEÑOR, quien es digno de alabanza,
y me salvó de mis enemigos.

Me enredaron las cuerdas de la muerte;
me arrasó una inundación devastadora.
La tumba me envolvió con sus cuerdas;
la muerte me tendió una trampa en el camino.
Pero en mi angustia, clamé al SEÑOR;
sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda.
Él me oyó desde su santuario;
mi clamor llegó a sus oídos.

Entonces la tierra se estremeció y tembló.
Se sacudieron los cimientos de las montañas;
temblaron a causa de su enojo.
De su nariz salía humo a raudales;
de su boca saltaban violentas llamas de fuego.
Carbones encendidos se disparaban de él.
Abrió los cielos y descendió;
había oscuras nubes de tormenta debajo de sus pies.Salmos 18:2-9 - El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi salvador;
mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección.
Él es mi escudo, el poder que me salva
y mi lugar seguro.
Clamé al SEÑOR, quien es digno de alabanza,
y me salvó de mis enemigos.

Me enredaron las cuerdas de la muerte;
me arrasó una inundación devastadora.
La tumba me envolvió con sus cuerdas;
la muerte me tendió una trampa en el camino.
Pero en mi angustia, clamé al SEÑOR;
sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda.
Él me oyó desde su santuario;
mi clamor llegó a sus oídos.

Entonces la tierra se estremeció y tembló.
Se sacudieron los cimientos de las montañas;
temblaron a causa de su enojo.
De su nariz salía humo a raudales;
de su boca saltaban violentas llamas de fuego.
Carbones encendidos se disparaban de él.
Abrió los cielos y descendió;
había oscuras nubes de tormenta debajo de sus pies.Salmos 18:2-9 - El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi salvador;
mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección.
Él es mi escudo, el poder que me salva
y mi lugar seguro.
Clamé al SEÑOR, quien es digno de alabanza,
y me salvó de mis enemigos.

Me enredaron las cuerdas de la muerte;
me arrasó una inundación devastadora.
La tumba me envolvió con sus cuerdas;
la muerte me tendió una trampa en el camino.
Pero en mi angustia, clamé al SEÑOR;
sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda.
Él me oyó desde su santuario;
mi clamor llegó a sus oídos.

Entonces la tierra se estremeció y tembló.
Se sacudieron los cimientos de las montañas;
temblaron a causa de su enojo.
De su nariz salía humo a raudales;
de su boca saltaban violentas llamas de fuego.
Carbones encendidos se disparaban de él.
Abrió los cielos y descendió;
había oscuras nubes de tormenta debajo de sus pies.

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