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Isaías 26:2-21

Isaías 26:2-21 NTV

Abran las puertas a todos los que son justos; dejen entrar a los fieles. ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti, a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el SEÑOR, porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna. Él humilla a los orgullosos y derriba a la ciudad arrogante; él la echa al polvo. Los pobres y los oprimidos la pisotean, y los necesitados caminan sobre ella. Sin embargo, para los que son justos, el camino no es empinado ni accidentado. Tú eres Dios. Haces lo que es justo y allanas el camino delante de ellos. SEÑOR, mostramos nuestra confianza en ti al obedecer tus leyes; el deseo de nuestro corazón es glorificar tu nombre. Te busco por la noche; en la mañana te busco de todo corazón. Pues solo cuando tú vengas a juzgar la tierra, la gente aprenderá lo correcto. Tu bondad con los malvados no los lleva a hacer el bien. Aunque otros hagan el bien, los malvados siguen haciendo el mal y no les importa la majestad del SEÑOR. Oh SEÑOR, ellos no prestan ninguna atención a tu puño levantado. Demuéstrales tu fervor por defender a tu pueblo; entonces quedarán avergonzados. Que tu fuego consuma a tus enemigos. SEÑOR, tú nos concederás la paz; en realidad, todo lo que hemos logrado viene de ti. Oh SEÑOR, Dios nuestro, otros nos han gobernado, pero tú eres el único a quien adoramos. Aquellos a quienes servimos antes, están muertos y bajo tierra; ¡sus espíritus difuntos nunca volverán! Tú los atacaste y los destruiste, y hace tiempo que pasaron al olvido. Oh SEÑOR, tú hiciste grande nuestra nación; así es, tú nos hiciste grandes. Tú extendiste nuestras fronteras, ¡y te damos toda la gloria! SEÑOR, en nuestra angustia te hemos buscado; bajo la carga de tu disciplina hemos orado. Como la mujer embarazada se retuerce y grita de dolor mientras da a luz, así estábamos en tu presencia, SEÑOR. También nosotros nos retorcemos de agonía, pero nuestros sufrimientos no resultan en nada. No le hemos dado salvación a la tierra, ni le trajimos vida al mundo. Pero los que mueren en el SEÑOR vivirán; ¡sus cuerpos se levantarán otra vez! Los que duermen en la tierra se levantarán y cantarán de alegría. Pues tu luz que da vida descenderá como el rocío sobre tu pueblo, en el lugar de los muertos. Ve a tu casa, pueblo mío, ¡y pon cerrojo a tus puertas! Escóndete por un breve tiempo, hasta que haya pasado el enojo del SEÑOR. ¡Miren! El SEÑOR viene del cielo para castigar a la gente de la tierra por sus pecados. La tierra no seguirá escondiendo a los asesinados; los sacará a la vista de todos.

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Imágenes del versículo para Isaías 26:2-21

Isaías 26:2-21 - Abran las puertas a todos los que son justos;
dejen entrar a los fieles.
¡Tú guardarás en perfecta paz
a todos los que confían en ti,
a todos los que concentran en ti sus pensamientos!
Confíen siempre en el SEÑOR,
porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna.
Él humilla a los orgullosos
y derriba a la ciudad arrogante;
él la echa al polvo.
Los pobres y los oprimidos la pisotean,
y los necesitados caminan sobre ella.

Sin embargo, para los que son justos,
el camino no es empinado ni accidentado.
Tú eres Dios. Haces lo que es justo
y allanas el camino delante de ellos.
SEÑOR, mostramos nuestra confianza en ti al obedecer tus leyes;
el deseo de nuestro corazón es glorificar tu nombre.
Te busco por la noche;
en la mañana te busco de todo corazón.
Pues solo cuando tú vengas a juzgar la tierra,
la gente aprenderá lo correcto.
Tu bondad con los malvados
no los lleva a hacer el bien.
Aunque otros hagan el bien, los malvados siguen haciendo el mal
y no les importa la majestad del SEÑOR.
Oh SEÑOR, ellos no prestan ninguna atención a tu puño levantado.
Demuéstrales tu fervor por defender a tu pueblo;
entonces quedarán avergonzados.
Que tu fuego consuma a tus enemigos.

SEÑOR, tú nos concederás la paz;
en realidad, todo lo que hemos logrado viene de ti.
Oh SEÑOR, Dios nuestro, otros nos han gobernado,
pero tú eres el único a quien adoramos.
Aquellos a quienes servimos antes, están muertos y bajo tierra;
¡sus espíritus difuntos nunca volverán!
Tú los atacaste y los destruiste,
y hace tiempo que pasaron al olvido.
Oh SEÑOR, tú hiciste grande nuestra nación;
así es, tú nos hiciste grandes.
Tú extendiste nuestras fronteras,
¡y te damos toda la gloria!

SEÑOR, en nuestra angustia te hemos buscado;
bajo la carga de tu disciplina hemos orado.
Como la mujer embarazada
se retuerce y grita de dolor mientras da a luz,
así estábamos en tu presencia, SEÑOR.
También nosotros nos retorcemos de agonía,
pero nuestros sufrimientos no resultan en nada.
No le hemos dado salvación a la tierra,
ni le trajimos vida al mundo.
Pero los que mueren en el SEÑOR vivirán;
¡sus cuerpos se levantarán otra vez!
Los que duermen en la tierra
se levantarán y cantarán de alegría.
Pues tu luz que da vida descenderá como el rocío
sobre tu pueblo, en el lugar de los muertos.

Ve a tu casa, pueblo mío,
¡y pon cerrojo a tus puertas!
Escóndete por un breve tiempo,
hasta que haya pasado el enojo del SEÑOR.
¡Miren! El SEÑOR viene del cielo
para castigar a la gente de la tierra por sus pecados.
La tierra no seguirá escondiendo a los asesinados;
los sacará a la vista de todos.Isaías 26:2-21 - Abran las puertas a todos los que son justos;
dejen entrar a los fieles.
¡Tú guardarás en perfecta paz
a todos los que confían en ti,
a todos los que concentran en ti sus pensamientos!
Confíen siempre en el SEÑOR,
porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna.
Él humilla a los orgullosos
y derriba a la ciudad arrogante;
él la echa al polvo.
Los pobres y los oprimidos la pisotean,
y los necesitados caminan sobre ella.

Sin embargo, para los que son justos,
el camino no es empinado ni accidentado.
Tú eres Dios. Haces lo que es justo
y allanas el camino delante de ellos.
SEÑOR, mostramos nuestra confianza en ti al obedecer tus leyes;
el deseo de nuestro corazón es glorificar tu nombre.
Te busco por la noche;
en la mañana te busco de todo corazón.
Pues solo cuando tú vengas a juzgar la tierra,
la gente aprenderá lo correcto.
Tu bondad con los malvados
no los lleva a hacer el bien.
Aunque otros hagan el bien, los malvados siguen haciendo el mal
y no les importa la majestad del SEÑOR.
Oh SEÑOR, ellos no prestan ninguna atención a tu puño levantado.
Demuéstrales tu fervor por defender a tu pueblo;
entonces quedarán avergonzados.
Que tu fuego consuma a tus enemigos.

SEÑOR, tú nos concederás la paz;
en realidad, todo lo que hemos logrado viene de ti.
Oh SEÑOR, Dios nuestro, otros nos han gobernado,
pero tú eres el único a quien adoramos.
Aquellos a quienes servimos antes, están muertos y bajo tierra;
¡sus espíritus difuntos nunca volverán!
Tú los atacaste y los destruiste,
y hace tiempo que pasaron al olvido.
Oh SEÑOR, tú hiciste grande nuestra nación;
así es, tú nos hiciste grandes.
Tú extendiste nuestras fronteras,
¡y te damos toda la gloria!

SEÑOR, en nuestra angustia te hemos buscado;
bajo la carga de tu disciplina hemos orado.
Como la mujer embarazada
se retuerce y grita de dolor mientras da a luz,
así estábamos en tu presencia, SEÑOR.
También nosotros nos retorcemos de agonía,
pero nuestros sufrimientos no resultan en nada.
No le hemos dado salvación a la tierra,
ni le trajimos vida al mundo.
Pero los que mueren en el SEÑOR vivirán;
¡sus cuerpos se levantarán otra vez!
Los que duermen en la tierra
se levantarán y cantarán de alegría.
Pues tu luz que da vida descenderá como el rocío
sobre tu pueblo, en el lugar de los muertos.

Ve a tu casa, pueblo mío,
¡y pon cerrojo a tus puertas!
Escóndete por un breve tiempo,
hasta que haya pasado el enojo del SEÑOR.
¡Miren! El SEÑOR viene del cielo
para castigar a la gente de la tierra por sus pecados.
La tierra no seguirá escondiendo a los asesinados;
los sacará a la vista de todos.Isaías 26:2-21 - Abran las puertas a todos los que son justos;
dejen entrar a los fieles.
¡Tú guardarás en perfecta paz
a todos los que confían en ti,
a todos los que concentran en ti sus pensamientos!
Confíen siempre en el SEÑOR,
porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna.
Él humilla a los orgullosos
y derriba a la ciudad arrogante;
él la echa al polvo.
Los pobres y los oprimidos la pisotean,
y los necesitados caminan sobre ella.

Sin embargo, para los que son justos,
el camino no es empinado ni accidentado.
Tú eres Dios. Haces lo que es justo
y allanas el camino delante de ellos.
SEÑOR, mostramos nuestra confianza en ti al obedecer tus leyes;
el deseo de nuestro corazón es glorificar tu nombre.
Te busco por la noche;
en la mañana te busco de todo corazón.
Pues solo cuando tú vengas a juzgar la tierra,
la gente aprenderá lo correcto.
Tu bondad con los malvados
no los lleva a hacer el bien.
Aunque otros hagan el bien, los malvados siguen haciendo el mal
y no les importa la majestad del SEÑOR.
Oh SEÑOR, ellos no prestan ninguna atención a tu puño levantado.
Demuéstrales tu fervor por defender a tu pueblo;
entonces quedarán avergonzados.
Que tu fuego consuma a tus enemigos.

SEÑOR, tú nos concederás la paz;
en realidad, todo lo que hemos logrado viene de ti.
Oh SEÑOR, Dios nuestro, otros nos han gobernado,
pero tú eres el único a quien adoramos.
Aquellos a quienes servimos antes, están muertos y bajo tierra;
¡sus espíritus difuntos nunca volverán!
Tú los atacaste y los destruiste,
y hace tiempo que pasaron al olvido.
Oh SEÑOR, tú hiciste grande nuestra nación;
así es, tú nos hiciste grandes.
Tú extendiste nuestras fronteras,
¡y te damos toda la gloria!

SEÑOR, en nuestra angustia te hemos buscado;
bajo la carga de tu disciplina hemos orado.
Como la mujer embarazada
se retuerce y grita de dolor mientras da a luz,
así estábamos en tu presencia, SEÑOR.
También nosotros nos retorcemos de agonía,
pero nuestros sufrimientos no resultan en nada.
No le hemos dado salvación a la tierra,
ni le trajimos vida al mundo.
Pero los que mueren en el SEÑOR vivirán;
¡sus cuerpos se levantarán otra vez!
Los que duermen en la tierra
se levantarán y cantarán de alegría.
Pues tu luz que da vida descenderá como el rocío
sobre tu pueblo, en el lugar de los muertos.

Ve a tu casa, pueblo mío,
¡y pon cerrojo a tus puertas!
Escóndete por un breve tiempo,
hasta que haya pasado el enojo del SEÑOR.
¡Miren! El SEÑOR viene del cielo
para castigar a la gente de la tierra por sus pecados.
La tierra no seguirá escondiendo a los asesinados;
los sacará a la vista de todos.Isaías 26:2-21 - Abran las puertas a todos los que son justos;
dejen entrar a los fieles.
¡Tú guardarás en perfecta paz
a todos los que confían en ti,
a todos los que concentran en ti sus pensamientos!
Confíen siempre en el SEÑOR,
porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna.
Él humilla a los orgullosos
y derriba a la ciudad arrogante;
él la echa al polvo.
Los pobres y los oprimidos la pisotean,
y los necesitados caminan sobre ella.

Sin embargo, para los que son justos,
el camino no es empinado ni accidentado.
Tú eres Dios. Haces lo que es justo
y allanas el camino delante de ellos.
SEÑOR, mostramos nuestra confianza en ti al obedecer tus leyes;
el deseo de nuestro corazón es glorificar tu nombre.
Te busco por la noche;
en la mañana te busco de todo corazón.
Pues solo cuando tú vengas a juzgar la tierra,
la gente aprenderá lo correcto.
Tu bondad con los malvados
no los lleva a hacer el bien.
Aunque otros hagan el bien, los malvados siguen haciendo el mal
y no les importa la majestad del SEÑOR.
Oh SEÑOR, ellos no prestan ninguna atención a tu puño levantado.
Demuéstrales tu fervor por defender a tu pueblo;
entonces quedarán avergonzados.
Que tu fuego consuma a tus enemigos.

SEÑOR, tú nos concederás la paz;
en realidad, todo lo que hemos logrado viene de ti.
Oh SEÑOR, Dios nuestro, otros nos han gobernado,
pero tú eres el único a quien adoramos.
Aquellos a quienes servimos antes, están muertos y bajo tierra;
¡sus espíritus difuntos nunca volverán!
Tú los atacaste y los destruiste,
y hace tiempo que pasaron al olvido.
Oh SEÑOR, tú hiciste grande nuestra nación;
así es, tú nos hiciste grandes.
Tú extendiste nuestras fronteras,
¡y te damos toda la gloria!

SEÑOR, en nuestra angustia te hemos buscado;
bajo la carga de tu disciplina hemos orado.
Como la mujer embarazada
se retuerce y grita de dolor mientras da a luz,
así estábamos en tu presencia, SEÑOR.
También nosotros nos retorcemos de agonía,
pero nuestros sufrimientos no resultan en nada.
No le hemos dado salvación a la tierra,
ni le trajimos vida al mundo.
Pero los que mueren en el SEÑOR vivirán;
¡sus cuerpos se levantarán otra vez!
Los que duermen en la tierra
se levantarán y cantarán de alegría.
Pues tu luz que da vida descenderá como el rocío
sobre tu pueblo, en el lugar de los muertos.

Ve a tu casa, pueblo mío,
¡y pon cerrojo a tus puertas!
Escóndete por un breve tiempo,
hasta que haya pasado el enojo del SEÑOR.
¡Miren! El SEÑOR viene del cielo
para castigar a la gente de la tierra por sus pecados.
La tierra no seguirá escondiendo a los asesinados;
los sacará a la vista de todos.Isaías 26:2-21 - Abran las puertas a todos los que son justos;
dejen entrar a los fieles.
¡Tú guardarás en perfecta paz
a todos los que confían en ti,
a todos los que concentran en ti sus pensamientos!
Confíen siempre en el SEÑOR,
porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna.
Él humilla a los orgullosos
y derriba a la ciudad arrogante;
él la echa al polvo.
Los pobres y los oprimidos la pisotean,
y los necesitados caminan sobre ella.

Sin embargo, para los que son justos,
el camino no es empinado ni accidentado.
Tú eres Dios. Haces lo que es justo
y allanas el camino delante de ellos.
SEÑOR, mostramos nuestra confianza en ti al obedecer tus leyes;
el deseo de nuestro corazón es glorificar tu nombre.
Te busco por la noche;
en la mañana te busco de todo corazón.
Pues solo cuando tú vengas a juzgar la tierra,
la gente aprenderá lo correcto.
Tu bondad con los malvados
no los lleva a hacer el bien.
Aunque otros hagan el bien, los malvados siguen haciendo el mal
y no les importa la majestad del SEÑOR.
Oh SEÑOR, ellos no prestan ninguna atención a tu puño levantado.
Demuéstrales tu fervor por defender a tu pueblo;
entonces quedarán avergonzados.
Que tu fuego consuma a tus enemigos.

SEÑOR, tú nos concederás la paz;
en realidad, todo lo que hemos logrado viene de ti.
Oh SEÑOR, Dios nuestro, otros nos han gobernado,
pero tú eres el único a quien adoramos.
Aquellos a quienes servimos antes, están muertos y bajo tierra;
¡sus espíritus difuntos nunca volverán!
Tú los atacaste y los destruiste,
y hace tiempo que pasaron al olvido.
Oh SEÑOR, tú hiciste grande nuestra nación;
así es, tú nos hiciste grandes.
Tú extendiste nuestras fronteras,
¡y te damos toda la gloria!

SEÑOR, en nuestra angustia te hemos buscado;
bajo la carga de tu disciplina hemos orado.
Como la mujer embarazada
se retuerce y grita de dolor mientras da a luz,
así estábamos en tu presencia, SEÑOR.
También nosotros nos retorcemos de agonía,
pero nuestros sufrimientos no resultan en nada.
No le hemos dado salvación a la tierra,
ni le trajimos vida al mundo.
Pero los que mueren en el SEÑOR vivirán;
¡sus cuerpos se levantarán otra vez!
Los que duermen en la tierra
se levantarán y cantarán de alegría.
Pues tu luz que da vida descenderá como el rocío
sobre tu pueblo, en el lugar de los muertos.

Ve a tu casa, pueblo mío,
¡y pon cerrojo a tus puertas!
Escóndete por un breve tiempo,
hasta que haya pasado el enojo del SEÑOR.
¡Miren! El SEÑOR viene del cielo
para castigar a la gente de la tierra por sus pecados.
La tierra no seguirá escondiendo a los asesinados;
los sacará a la vista de todos.