En La Brecha — Las Prácticas Del Hombre Cristianoنموونە

Día 7 — Establecer fraternidad
Leer: Eclesiastés 4:9–12
Después de presentar el ejemplo trágico del individuo solitario, desprovisto de relaciones humanas y autoconsumido con trabajo, el sabio ofrece sabios consejos sobre el valor del compañerismo. En contraste con el solitario, el sabio recomienda una asociación: «Más valen dos que uno» (versículo 9 DHH). El Talmud judío ofrece sabiduría similar: «Un hombre sin compañeros es como la mano izquierda sin la derecha».
Luego, el sabio ofrece cuatro situaciones en que el compañerismo es preferible a una existencia solitaria: el trabajo, el rescate, el calentamiento y la defensa. Primero, los socios trabajan más eficazmente que los individuos, pues así sacan mejores salarios por su labor. Segundo, el compañerismo crea un lazo de solidaridad contra la dificultad, la amenaza y la catástrofe (versículo 10). Si el solitario se mete en un lío, no hay un amigo para apoyarlo. Tercero, el individuo se queda con frío en el invierno, mientras dos o más en la tienda del cazador crean calor para combatir el frío (versículo 11). Y finalmente, cuando está bajo ataque, el individuo puede ser vencido, «pero dos podrán resistir» (versículo 12 DHH).
Todos estos ejemplos urgen a los hombres a que busquen la fraternidad. Estas situaciones tomadas de las relaciones cotidianas se aplican también a la necesidad del compañerismo y la solidaridad masculina en el discipulado cristiano. El beneficio espiritual es mayor cuando los hombres se edifican y proveen el ánimo mutuo en el camino del discipulado. Las conversaciones con los amigos pueden proveer consejo y consuelo provechosos en tiempos de dificultad. El calor del apoyo fraternal puede aliviar los dolores de la soledad o la pérdida. Y cuando se está bajo el ataque de la tentación, un compañero en la lucha puede ayudar a resistir el engaño del poder, del placer y de las posesiones.
Si dos son buenos, entonces tres son aun mejores, porque «la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente» (versículo 12 DHH). Jesús dijo, «Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mateo 18:20 DHH). Cuando los hombres se reúnen en el nombre de Jesús con el fin de tener apoyo mutuo y crecimiento en la fe, los lazos de hermandad pueden establecerlos en la verdad, fortalecer sus corazones y restaurar sus vidas.
Reflexionar: ¿Cómo puedo formar una cuerda de tres hilos de fraternidad para fortalecer mi vida en Cristo?
Orar: Oh Dios, que existes eternalmente como Padre, Hijo y Espíritu Santo, tú reúnes a tu pueblo como familia, amigos y compañeros. Ayúdame a descubrir los lazos de fraternidad con otros hombres reunidos en el nombre de Jesús.
کتێبی پیرۆز
دەربارەی ئەم پلانە

Como cristiano católico, existen ciertas prácticas, como la oración, la misa y la lectura de las Escrituras, que enriquecerán tu vida y te acercarán más a Jesús y a tu comunidad de fe. Escrito por Stephen Binz basado en las enseñanzas del obispo Thomas Olmstead de la Diócesis Católica de Phoenix.
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