Search results for: Romanos 8

  • Romanos 8:39 (NVI)

    ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

  • Romanos 8:6 (NVI)

    La mente gobernada por la carne es muerte, mientras que la mente que proviene del Espíritu es vida y paz.

  • Romanos 8:2 (NVI)

    pues por medio de él la ley del Espíritu de vida te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.

  • Romanos 8:37 (NVI)

    Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

  • Romanos 8:38 (NVI)

    Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes,

  • Romanos 8:1 (NVI)

    Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús,

  • Romanos 8:28 (NVI)

    Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.

  • Romanos 8:35 (NVI)

    ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación o la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro o la espada?

  • Romanos 8:26 (NVI)

    Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

  • Romanos 8:18 (NVI)

    De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse a nosotros.

  • Romanos 8:31 (NVI)

    ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?

  • Romanos 8:3 (NVI)

    En efecto, la Ley no pudo liberarnos porque la carne anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en una condición semejante a la de los pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la carne,

  • Romanos 8:4 (NVI)

    a fin de que la justa demanda de la Ley se cumpliera en nosotros, que no vivimos según la carne, sino según el Espíritu.

  • Romanos 8:5 (NVI)

    Los que viven conforme a la carne fijan la mente en los deseos de la carne; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu.

  • Romanos 8:7 (NVI)

    La mente gobernada por la carne es enemiga de Dios, pues no se somete a la Ley de Dios ni es capaz de hacerlo.

  • Romanos 8:8 (NVI)

    Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

  • Romanos 8:9 (NVI)

    Sin embargo, ustedes no viven según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo.

  • Romanos 8:10 (NVI)

    Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia.

  • Romanos 8:11 (NVI)

    Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.

  • Romanos 8:12 (NVI)

    Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la carne.

  • Romanos 8:13 (NVI)

    Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán.

  • Romanos 8:14 (NVI)

    Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

  • Romanos 8:15 (NVI)

    Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!».

  • Romanos 8:16 (NVI)

    El Espíritu mismo asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

  • Romanos 8:17 (NVI)

    Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.