Search results for: Eclesiast��s 4

  • Eclesiastés 1:1 (NVI)

    Estas son las palabras del Maestro, hijo de David, rey en Jerusalén.

  • Eclesiastés 1:2 (NVI)

    Vanidad de vanidades —dice el Maestro—, vanidad de vanidades, ¡todo es vanidad!

  • Eclesiastés 1:3 (NVI)

    ¿Qué provecho saca la gente de tanto afanarse bajo el sol?

  • Eclesiastés 1:4 (NVI)

    Generación va, generación viene, mas la tierra permanece para siempre.

  • Eclesiastés 1:5 (NVI)

    Sale el sol, se pone el sol; afanoso vuelve a su punto de origen para de allí volver a salir.

  • Eclesiastés 1:6 (NVI)

    Dirigiéndose al sur o girando hacia el norte, sin cesar gira el viento y de nuevo vuelve a girar.

  • Eclesiastés 1:7 (NVI)

    Todos los ríos van a dar al mar, pero el mar jamás se llena. A su punto de origen vuelven los ríos, para de allí volver a fluir.

  • Eclesiastés 1:8 (NVI)

    Todas las cosas cansan más de lo que es posible expresar. Ni se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír.

  • Eclesiastés 1:9 (NVI)

    Lo que ya ha acontecido volverá a acontecer; lo que ya se ha hecho se volverá a hacer. ¡No hay nada nuevo bajo el sol!

  • Eclesiastés 1:10 (NVI)

    Hay quien llega a decir: «¡Mira que esto sí es una novedad!». Pero eso ya existía desde siempre, entre aquellos que nos precedieron.

  • Eclesiastés 1:11 (NVI)

    Nadie se acuerda de las generaciones anteriores, como nadie se acordará de las últimas. ¡No habrá memoria de ellos entre los que habrán de sucedernos!

  • Eclesiastés 1:12 (NVI)

    Yo, el Maestro, reiné en Jerusalén sobre Israel.

  • Eclesiastés 1:13 (NVI)

    Y me dediqué de lleno a explorar e investigar con sabiduría todo cuanto se hace bajo el cielo. ¡Penosa tarea ha impuesto Dios al género humano para abrumarlo con ella!

  • Eclesiastés 1:14 (NVI)

    Y he observado todo cuanto se hace bajo el sol y todo ello es vanidad, ¡es correr tras el viento!

  • Eclesiastés 1:15 (NVI)

    No se puede enderezar lo torcido ni se puede contar lo que falta.

  • Eclesiastés 1:16 (NVI)

    Me puse a reflexionar: «Aquí me tienen, engrandecido y con más sabiduría que todos mis antecesores en Jerusalén; habiendo experimentado abundante sabiduría y conocimiento.

  • Eclesiastés 1:17 (NVI)

    Me he dedicado de lleno a la comprensión de la sabiduría, y hasta conozco la necedad y la insensatez. ¡Pero aun esto es querer alcanzar el viento!

  • Eclesiastés 1:18 (NVI)

    Francamente, »mientras más sabiduría, más problemas; mientras más se sabe, más se sufre».

  • Eclesiastés 2:1 (NVI)

    Me dije entonces: «Vamos, pues, haré la prueba con los placeres y me daré la gran vida». ¡Pero aun esto resultó ser vanidad!

  • Eclesiastés 2:2 (NVI)

    A la risa la considero una locura; en cuanto a los placeres, ¿para qué sirven?

  • Eclesiastés 2:3 (NVI)

    Quise luego hacer la prueba de entregarme al vino —si bien mi mente estaba bajo el control de la sabiduría—, y de aferrarme a la necedad, hasta ver qué de bueno le encuentra el hombre a lo que hace bajo el cielo durante los contados días de su vida.

  • Eclesiastés 2:4 (NVI)

    Realicé grandes obras: me construí casas, me planté viñedos,

  • Eclesiastés 2:5 (NVI)

    cultivé mis propios huertos y jardines en donde planté toda clase de árboles frutales.

  • Eclesiastés 2:6 (NVI)

    También me construí aljibes para irrigar los muchos árboles que allí crecían.

  • Eclesiastés 2:7 (NVI)

    Compré esclavos y esclavas; tuve criados, vacas y ovejas, tuve mucho más que todos los que me precedieron en Jerusalén.