Agua Para Tu SedSample

Agua de Dios
El agua es uno de esos tesoros valiosísimos que poseemos, sin ella morimos, así de sencillo. La necesitamos para vivir. La realidad es que es un don del cielo y por ello debemos estar siempre agradecidos. Cuando la tenemos, es tan natural para nosotros, que la mayor parte de las veces pasa desapercibida mientras nos beneficiamos de ella. Cuando nos falta ponemos el grito en el cielo porque ¡ah! qué mucha falta nos hace.
En la Palabra encontramos muchas referencias a este precioso líquido. En ocasiones, se habla de sequías que llegaron porque lo dispuso el Señor. Tal es el caso de los que llegaron del cautiverio en Babilonia a Jerusalén. “Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.” Hag. 1:9-10 En otros casos, se hace mención de mejores tiempos, tiempos de abundancia, en los que Dios envió lluvia como evidencia de su bendición. “Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado” (Deut. 28:12 RVR1960).
Si pasamos de hablar de la lluvia y la sequía física a la del alma, nos daremos cuenta que todos, de alguna u otra forma, hemos experimentado ambas. Tiempos en los que aguas de bendición, de refrigerio, de descanso rebozan y fluyen en nuestras vidas y tiempos en los que tenemos una gran sed en el alma. Así lo expresó el salmista cuando dijo: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas” (Sal. 63:1 RVR1960).
Siendo, como somos, hijos del Dios Altísimo, tanto en tiempo de bendición como en tiempo de prueba, de muchas aguas o de desierto, nuestro Dios está con nosotros.“Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.” (Is. 58:11 RVR1960) Así es amados, Jehová es nuestro buen pastor y lo que nuestra alma necesita, su gran amor nos lo suple.
Gocémonos en el tiempo de las muchas aguas, de las bendiciones, y de la abundancia. Pero, por otro lado, cuando nos sintamos en medio del desierto, recordemos que hay alguien que nos infunde aliento, que nos da nuevas fuerzas, que nos pastorea.“En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca” (Is. 41:18 RVR1960).
About this Plan

Cuando el salmista dijo: “Mi alma tiene sed de Dios” estaba exteriorizando una de las necesidades más profundas del alma. Los seres humanaos, de alguna u otra forma, experimentamos una sed que sólo puede ser saciada por el torrente de las delicias de Dios. El propósito de este plan es llevarte a la Palabra de Dios para que ella te muestre la fuente de agua que salta para vida eterna.
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