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Dios, Yo Y Dos Tazas De ChocolateSample

Dios, Yo Y Dos Tazas De Chocolate

DAY 1 OF 3

Dos Tazas de Chocolate

Esta mañana desperté muy temprano.

Antes que los primeros rayos de sol tiñeran el horizonte, y que desaparezca el rocío sobre las hojas, ya me encontraba en pie. Muchos se preguntarán qué hacía levantado un domingo a las cinco de la mañana. No tenía trabajo pendiente para este día. Todo estaba en orden; los clientes no los volvería a ver hasta el lunes siguiente. Las actividades de la iglesia estaban programadas, y las cosas iban según lo planeado. Mi esposa dormía placenteramente en nuestra alcoba.

Ella también se había ganado un descanso en medio de su apretada rutina de trabajo. Los fines de semana silenciamos los teléfonos y las agendas electrónicas, y solemos perdernos por varias horas. Pero yo tenía otros planes en mente para esta mañana en particular. Mi barrio dormitaba bajo los tejados como un niño pequeño. Calle abajo, no había ruidos, ni vehículos que molestasen. Las flores de mi jardín despedían una deliciosa fragancia de primavera.

Caminé hacia la cocina y allí estaba Dios, esperándome.

Preparé un chocolate, el cual impregnó con su aroma mi pequeña cocina.

He colocado esa cita en la agenda de mi corazón. Es mi devocional privado con el Padre Celestial, donde solo hay espacio para dos.

Nada nos podría interrumpir a esa hora. Y mientras compartíamos una taza de chocolate, podía escuchar claramente el latir de su corazón.

Y tú, ¿cuántas veces has tenido un momento privado con Dios? Nuestro Padre Celestial anhela tener conversaciones con sus hijos. Él desea llevarnos hasta su intimidad.

¿Por qué hoy no te presentas a la cita?

Puedes agendar diez minutos antes del primer rayo de sol para unir tus manos y presentarle a Dios tus planes a futuro. O tal vez solo quisieras hablarle de cosas sencillas de tu día a día. Quizás necesites llorar en su presencia, sintiéndote como un niño otra vez. Puedes contarle tus temores y las dudas que te quitan el sueño.

Diez minutos de charla ininterrumpida, diluidas entre anécdotas, lágrimas y confidencias. Este es mi secreto, mi bendición. Y me gustaría que fuese la tuya también.

Hoy te invito a hacer una pausa, para encontrarte con la persona más maravillosa del universo. ¿Percibes esa fragancia? El chocolate ya está listo. Hay dos tazas humeantes en la mesa y muchas cosas para decir.

El Padre te está esperando en la cocina.

“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela” (Salmos 63:1 RVR1960).

About this Plan

Dios, Yo Y Dos Tazas De Chocolate

Dos tazas humeantes, una mesa dispuesta y muchas historias para contar. Este devocional de 3 días explora cómo el desaliento, las complicaciones de la vida y las heridas del camino pueden arrebatarnos la comunión con nuestro Padre Celestial. Dios anhela tener conversaciones con sus hijos. Ha reservado un espacio solo para dos. ¿Aceptarás su invitación?

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